Que si entre ellos pelean aprovechan los de afuera

DOMINICALES

El título de esta nota evoca versos del Martín Fierro.
Al avanzar en mi reflexión sobre este verso llegué a poner en duda que la unidad sea una condición absoluta y que, de ser posible, no siempre es deseable. Creo ahora que no es la unidad sino el conflicto lo característico de la sociedad.
Vi desde esta convicción el caso de la muerte del fiscal Nisman, que había estado a cargo de la investigación del atentado contra la sede de la AMIA, sin que en todo ese tiempo avanzara un paso.
En mi primer comentario dije que el caso AMIA se tornó irresoluble porque se dieron dos condiciones: por un lado, que la interpretación de la responsabilidad cedió ante los intereses de una estrategia de grandes y medianas potencias relacionada con la situación de medio oriente, el interés del estado de Israel y la división existente entre argentinos en cuanto a apoyar o no la posición israelí. El atentado coincidió con la presidencia de Menem, de ascendencia árabe siria, lo que permitió suponer que se mostrase favorable a que la acusación recayese sobre Irán. En ese momento, tanto Siria como Irán eran visualizados como los rivales de Israel, para la necesidad israelí de consolidarse en la tierra ancestral. La creación de Israel significó el desplazamiento de otros pueblos semitas, principalmente de los árabes que habían compartido parte de la tierra palestina.
Entonces y ahora Israel ha entendido que su mayor riesgo proviene del fortalecimiento de Irán, se lo sumase o no al avance de Irak en la misma dirección. Hay que tener presente el mapa de la región y una historia que se adentra en el pasado. A esta situación se agregó el interés de los Estados Unidos por tener allí un aliado tan valioso como la recuperada nación israelí. Recelaba especialmente de Siria por su buena relación con Rusia. La guerra que actualmente destruye a Siria tiene como causa subyacente este antecedente. Irán, si bien de origen persa, es parte del Islam, como Siria, pero Irán avanzó sensiblemente en conocimientos y tecnología que podían derivar en la creación de armas atómicas.

Siria.
Nisman, por lo que se supo cuando Wikileaks reveló papeles secretos de la diplomacia norteamericana, había optado por entenderse con los servicios secretos de Estados Unidos y de Israel. Se concentró en la “pista iraní” y optó, finalmente, por acusar públicamente a la presidenta y al canciller argentinos dado que él, Nisman, aceptaba que todo acercamiento a Irán debilitaba la posición de Israel y el interés de USA. El gobierno de los Kirchner, ante la falta de avances en el caso AMIA, buscó un acuerdo con Irán para que compareciesen dos de sus funcionarios ante la justicia, por sospechárselos vinculados al atentado. La acusación de que se hizo cargo Nisman permitía recelar que, como todos sus actos recientes, estaba condicionada al interés de Israel y USA
Sucede que el orden mundial tiene un dinamismo que produce cambios significativos en la situación. Irán concedió el control externo de su desarrollo nuclear y desde ese momento dejó de ser, al menos para Estados Unidos y la OTAN, un enemigo importante, y facilitaba un debilitamiento de la presencia rusa en Medio Oriente. La acusación que firmó Nisman contra la presidenta correspondía a un estado de cosas que había cambiado bruscamente por la apertura iraní y quedó descolocada por la nueva situación surgida en Medio Oriente, cuando Irán se hizo confiable para Occidente (aunque no para Israel).

Cambio.
Así confluyeron los intereses de la presidencia Menem con el esquema anterior de un Irán cuyo desarrollo provocaba recelos en Occidente. Pero la acusación de Nisman contra los gobernantes argentinos en 2015 quedó descolocada con respecto a Irán. La falta de pruebas en la acusación de Nisman permitió saber o sospechar que este fiscal seguía la línea israelí, cuando la de USA estaba cambiando porque Irán permitió un control nuclear externo. Ya jugado, Nisman pudo llegar al suicidio al quedar “en el aire”, pues ninguno de sus supuestos correspondía al nuevo estado del problema de Medio Oriente.
En estos días se reflota la acusación de Nisman, dato que se puede comprender en vista de lo acontecido en Brasil, donde una acusación básicamente inconsistente puso fin al gobierno de Rousseff y trata de cerrar el camino al PT y a su líder Lula. El objetivo local sería pulverizar la calidad de líder de Cristina Fernández de Kirchner, para lo cual se ataca ferozmente al juez Rafecas para amedrentar el voto que el próximo jueves debe dar una sala de alzada para reabrir el caso Nisman (su muerte).
Jotavé

Compartir