Recordar la guerra y más libros en la Feria actual

Señor Director:
En los últimos años he dejado de ser un visitante de la Feria del Libro, ahora en su edición número 43.
Esta deserción no tiene que ver con el hecho de que en las últimas veces que fui empecé a sentirme menos cómodo, tanto porque habitualmente había que hacer largas colas para entrar y, luego, en algunos de los sectores, los más interesantes, la multitud en movimiento generaba los problemas habituales en este tipo de concentraciones. De todas maneras es posible seguir de cerca los acontecimientos de mi interés a través de medios de la prensa impresa y algunos programas en los demás medios de difusión.
Entre los muchos libros presentados por sus autores que se vienen produciendo me atrajo el que se llama “El monarca de la sombras”, del español Javier Cercas, que el propio autor definió en un reportaje como “una novela belicosa y antibelicista”, porque se basa en un personaje real en la guerra civil 1933-36, y que le permite exponer qué es la guerra en un momento -el presente- en el cual estamos en riesgo de una conflagración mayor, pero también en medio de una guerra actual que no cesa (en Medio Oriente). Al parecer, Cercas percibe lo mismo que muchos: que la opinión no se espanta ante esta realidad y su posible magnificación y parece haber olvidado lo tremendo que es toda guerra.
Cercas dice pertenecer a una familia en la que ha predominado la inclinación pro franquista. Lo peor que percibe es que España no ha podido ensayar una superación real de esa vasta tragedia al punto de que hoy los que justifican el franquismo constituyen una parte importante de la opinión. Por este motivo, España no ha realizado un proceso de renovación y superación, y cuando el drama motivador de la contienda sigue vigente no ha sido posible constituirlo en un hecho del pasado y, al mismo tiempo, ha impedido generar una conciencia superadora, capaz de reconocer el horror de toda guerra, cualquiera haya sido su motivación o su justificación. El protagonista, Manuel Mena, ingresa a esa guerra, del lado falangista, fanático de esa ideología y muere en la batalla del Ebro cuando contaba 19 años. En la novela, al vivir la guerra real, Manuel termina por pensar que no sabe por qué lucha desde los 17 años. Supone el autor que ha muerto sabiendo qué es la guerra (“El crimen de la guerra”, de toda guerra, como dijo aquí Juan B. Alberdi). Manuel entró en la guerra, explica Cercas, sin saber qué es la guerra, creyendo que es “la guerra de Velázquez” (autor de “La rendición de Breda”, cuadro de este artista que sugiere heroísmo) y se encuentra con “la guerra de Goya” (pintor crudamente realista), con todo lo que cada guerra tiene de espantoso y absurdo. En un diálogo con la periodista Silvina Friera, Cercas dice también: “Yo siempre voté al menos malo”. Agrega dice que si este próximo domingo tuviese que votar en Francia, lo haría por Macron porque su alternativa es Le Pen. “Me dan miedo los que parecen muy buenos. En política soy partidario del aburrimiento, como el aburrimiento suizo (que ha eludido toda guerra) o, como mínimo, como el escandinavo”.
Otro libro se titula “De estos polvos futuros lodos” (juega con el dicho “Aquellos polvos trajeron estos lodos”). Su autora, Alba Rojo, hizo una investigación muy completa de la corrupción en forma de complicidades con el narcotráfico por parte de distintas áreas del Estado. “Hay corrupción policial, hay fiscales corruptos, hay causas armadas en las que se plantan drogas, hay héroes y también víctimas”.
El periodista Víctor Hugo Morales presentó un nuevo libro: “Papel prensa”, que contiene el relato del proceso de apropiación de esa fábrica de papel de diario por La Nación, Clarín y La Razón, en el marco de la dictadura.
Las presentaciones seguirán hasta el final de la Feria. No faltan escritores ni faltan temas. La realidad tiene inicialmente forma de novela. Luego el escritor le da forma literaria.
Atentamente:
Jotavé