Regresión de derechos en Italia

PUNTO DE VISTA

José Francisco Minetto (1) y Alberto Emilio Becchi (2)
La regresión de derechos por la avanzada de la centro derecha que cabalga sobre teorías neoliberales no sólo ha plantado raíces en América sino que se ha instalado también en Europa. La ciudadanía italiana fue convocada a las urnas en marzo pasado y la compulsa no arrojó un claro vencedor sino, muy por el contrario, el escrutinio dictaminó un resultado en tres tercios.
Dos de ellos forzaron una unión, como veremos, contra natura, para formar gobierno con ciertas particularidades: la Lega, una formación en sus inicios separatista con una fuerte impronta xenófoba y con graves denuncias por malversación de fondos públicos, y el Movimento Cinque Stelle (M5S), con algún predicamento en un sector de la centro izquierda cuya génesis fue en la web fundada por un cómico y con inclinaciones antisistema que fueron mutando al punto de mimetizarse con la anterior agrupación que en principio se había mostrado como la antítesis.
Este giro a la derecha y el no cumplimiento del contrato electoral ha generado un pesar importante entre aquellos votantes que optaron por el M5S quitándole sustento electoral al Partido Democrático que venía gobernando Italia desde hace un lustro y cuyo basamento ideológico es claramente progresista con ampliación de derechos sociales y políticos.
La formación de gobierno se logró con mucho esfuerzo tras la firma de un programa y el acompañamiento de agrupaciones políticas menores como es el caso del Movimento Associativo degli Italiani all’Estero (MAIE) merced a lo cual el fundador fue designado subsecretario en el Ministerio de Relaciones Exteriores (Farnesina). Este movimiento político fundado en Argentina luego de que Merlo abandonara la agrupación del ex-senador Luigi Pallaro, entre el 2006 y el 2008, cuenta en la Cámara Baja con un diputado y en la Cámara Alta, además de Merlo, con Adriano Cario, electo por Unione Sudamericana Emigranti Italiani (USEI) y que a las pocas semanas de haber asumido se convirtió en el primer tránsfuga haciendo gala de la cultura criolla cuya origen comenzó con el recordado giro del ex-diputado Borocotó en el parlamento argentino.
El proceso eleccionario no estuvo exento de sospechas por el manejo non santo de los sobres con el material para votar, lo que contempló presentaciones en la Justicia argentina e italiana de parte de Fabio Porta y por uno de los autores del presente, candidatos a senador y diputado por el Partido Democrático, respectivamente.

Falta de sensibilidad.
El gobierno italiano no sólo ha encarado con una total falta de sensibilidad la cuestión inmigratoria, al punto de que de la mano de Matteo Salvini, secretario general de la Lega y ministro del Interior, ha bloqueado la ayuda humanitaria en los puertos italianos a naves con contingentes de africanos que huyen de persecuciones políticas y hambrunas, sino que ha convalidado con omisiones flagrantes desde la cartera que detenta en manifestarse públicamente por los casos de semi-esclavitud en varias regiones italianas y de actitudes racistas a ítalo-africanos. A este punto, nos preguntamos, apelando a la Constitución: ¿Qué rol le cabe al presidente del Consejo de Ministros, con obvias responsabilidades en la administración de gobierno y un silencio consecuente con el cariz que está tomando la República de la mano de la derecha de la centro-derecha?
Este cambio de paradigma en la política inmigratoria y en aquella hacia los ciudadanos italianos que viven fuera de Italia tuvo su broche de oro en los últimos días con el primer borrador de un decreto que pondría fin a la posibilidad de tramitar la ciudadanía italiana bajo la modalidad “ius sanguinis”, quedando acotada a hijos y/o nietos de italianos, cosa que fue eliminada por la presión y el trabajo consecuente de la militancia del Partido Democrático, en tanto que en el mismo texto le daría la potestad al todo poderoso ministro de retirar la ciudadanía a quienes la hayan obtenido por el sistema que se viene aplicando creando, literalmente, parias, lo que significa no solo una afrenta sino un total menosprecio a la memoria de aquellos inmigrantes que fueron expulsados por Italia, convertidos en válvulas de escape de la Península, cada vez que esta se sumía en una crisis y que, precisamente, primero la Monarquía y luego la República se desentendió librándolos a su suerte. Para evaluar la implicancia que hubiera tenido el texto original señalamos de que hubiera coartado los derechos de centenares de personas que hoy gozan de la posibilidad de tramitar la ciudadanía italiana, lo que en Argentina lesionaría los derechos de los potenciales solicitantes a esta posibilidad.
Ante este ensayo de retracción de derechos, hasta el momento sólo se ha manifestado una férrea oposición desde el Partido Democrático en Italia, de todos los dirigentes del PD en Argentina y del coordinador para América del Sur, Fabio Porta, en tanto que las otras fuerzas políticas con el silencio cómplice convalidan y en este sentido hay que mencionar que cuatro de los seis legisladores son ítalo argentinos que responden al MAIE y a USEI, con la particularidad de que el primero de estos ensambles ha aportado un funcionario al Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia, justamente la repartición con competencia en materia inmigratoria en virtud de la fuerte alianza que lo une al xenófobo Matteo Salvini, que le permitió convertirse en subsecretario de Estado.

(1) Ex-Candidato a Senador de la República de Italia (2018), Consejero (Comites) Consulado General de Italia en Bahía Blanca.
(2) Ex-Candidato a Diputado de la República de Italia (2018), Consejero (Comites) Consulado General de Italia en Mar del Plata.