Reto de la ONU a la Argentina

El Comité de Derechos Humanos de la ONU emitió un informe crítico sobre la Argentina por su incumplimiento de numerosos compromisos, muchos de ellos estampados en la Constitución Nacional. Varios de los puntos cuestionados involucran tanto al gobierno del kirchnerismo como al actual del macrismo y se refieren básicamente a tres cuestiones vinculadas al derecho de las mujeres: igualdad de género, violencia de género y doméstica e interrupción voluntaria del embarazo. El organismo citó varios casos judiciales sustanciados en nuestro país en los últimos tiempos y reprochó sentencias y resoluciones que lesionan los derechos de la mujer.
Los grandes medios de comunicación porteños, fuertes aliados del actual gobierno nacional, presentaron estas objeciones del CDH de la ONU como dirigidas exclusivamente a la gestión del kirchnerismo y ocultaron información referida a varios temas que involucran al gobierno de Cambiemos.
Entre estos últimos sobresalen dos: uno de ellos se refiere a la “preocupación” del organismo a causa de las reformas a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que favorecen la concentración de medios. Sin eufemismos, el ente supranacional le exigió al Estado argentino “revisar las recientes reformas en el servicio de comunicaciones audiovisuales que podrían tener el efecto de concentrar la titularidad de los medios de comunicación y afectar negativamente el derecho a la libertad de expresión”. Pero además el texto del informe demandó la adopción de medidas para impedir que se profundice el proceso de concentración.
Una de las primeras resoluciones adoptadas por el Presidente de la Nación, apenas entró en funciones, fue modificar por decreto la citada ley para demoler su espíritu antimonopólico. Fue una clarísima señal al mundo de los medios de comunicación en favor de mantener las fuertes posiciones dominantes que hoy se observan en el campo de las comunicaciones. Esas asimetrías se corresponden con el pensamiento ideológico del macrismo y, también, con la fuerte alianza política que tejió con la mayor corporación mediática del país. Las recientes declaraciones del titular del Enacom (organismo que pergeñó el macrismo luego de destruir la Afsca) no hacen más que confirmar ese maridaje. El funcionario negó que en Argentina hubiera un mercado mediático concentrado, y atribuyó la presencia de “medios más poderosos y más fuertes que otros” no a las profundas diferencias económicas entre ellos sino a la “calidad y cantidad” de sus producciones. Más claro imposible.
La otra materia que mereció un cuestionamiento por parte del CDH, y que atañe en exclusiva a la gestión de Cambiemos, es el freno a las investigaciones de los grandes grupos económicos y su responsabilidad en los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. El cuerpo de la ONU reprochó “los obstáculos” interpuestos para evitar el avance de las investigaciones de aquellos delitos cometidos masivamente contra trabajadores bajo la dictadura, y también criticó el desmantelamiento de estructuras y el despido de personal de las áreas del Estado destinadas a la protección de los derechos humanos.

Compartir