Riesgosa tendencia en el río Colorado

La secuencia de acciones llevadas a cabo por los integrantes de la cuenca del río Colorado en lo que respecta a la represa de Portezuelo del Viento no deja de llamar la atención. Nuestra provincia fue la primera en oponerse a las formas de manejo pretendidas por Mendoza y en señalar las objeciones técnicas a la obra. Aleccionada por un siglo de injusticias y mentiras por el robo del Atuel, La Pampa pidió reglas claras en cuanto al funcionamiento del embalse, cuya inclusión en el Tratado del río Colorado nunca negó. En esos reclamos siempre estuvo sola frente a la indiferencia de las demás provincias, que decidieron privilegiar las buenas relaciones con el gobierno nacional a pesar de ser muy conocida su clara afinidad con la provincia cuyana.
Sin embargo a partir de la cerrada negativa de la provincia de Río Negro a la propuesta de la gobernadora de Buenos Aires respecto a derivar caudales del río Negro al Colorado, los regantes de aquella provincia empezaron a avizorar los riesgos que implica Portezuelo del Viento para toda la cuenca, máxime para las grandes superficies regadas del área de Pedro Luro, en el tramo inferior del río. Se hizo evidente también la significativa altura de la represa que, no por casualidad, permitiría un futuro trasvase a la cuenca del Atuel, advirtiéndose también que la generación hidroeléctrica -objetivo declarado de las autoridades mendocinas- significaría un riesgo permanente para los regantes de aguas abajo, aún más en un proyecto que no considera un dique compensador y en un río que viene transitando un ciclo de disminución de caudales. También, aunque no tuvieron demasiada trascendencia, las objeciones negativas de destacados especialista en cuanto a la producción hidroeléctrica que se atribuye a la obra. Además los posibles escurrimientos irregulares que erogaría el dique serían una espada de Damocles para el gran proyecto bonaerense de un acueducto para surtir de agua a centenares de miles de habitantes de la ciudad de Bahía Blanca y el sur bonaerense.
La situación de la provincia de Buenos Aires y su propuesta del dique de Paso Alsina no pueden dejar de comprenderse pues están en sintonía con lo que viene denunciando La Pampa. Sin embargo se corre el riesgo de abrir la puerta equivocada pues ante la incertidumbre que provoca el futuro manejo de Portezuelo del Viento, las provincias terminarán por promover acciones individuales según sus intereses en lugar de consensuar en el seno del comité de cuenca las mejores soluciones para toda la región.
En los últimos años el Coirco no ha pasado por sus mejores momentos, tanto por las actitudes individualistas de Mendoza como por la evidente falta de equidad en el Poder Ejecutivo Nacional. En tal sentido resulta preocupante la falta de una perspectiva totalizadora como la que primó hace varias décadas cuando se constituyó, precisamente, el organismo de cuenca. Con un alarmante pronóstico de escurrimientos para el río Colorado urge que los Estados integrantes de la cuenca apunten a una conciliación de intereses que deje de lado enfoques parciales teñidos de oportunismo político.