Ruptura porteña del pacto fundacional

LA SEMANA PAMPEANA

I – La eliminación del Fondo Federal Solidario (comúnmente llamado Fondo Sojero), que aportaba millones todos los meses al desarrollo de las municipalidades de todo el país, impactó de lleno en el interior y reveló hasta dónde la vocación de ajuste del macrismo no se detiene ni aún ante sus propios y recientes compromisos. Fue la dura moraleja del burro y la zanahoria de la semana. Es que el mantenimiento del Fondo Sojero fue meneado delante de los gobernadores como una extorsión para que las provincias firmaran el pacto fiscal. Así logró que lo firmaran la mayoría, y a los que no firmaron, como al de La Pampa, le cayeron a la yugular los dirigentes locales de Cambiemos que se horrorizaron ante la pérdida de esos fondos causados por la decisión de Carlos Verna de no firmar.

II – Ahora Macri les sacó la zanahoria y todas las provincias, las que firmaron y las que no, se quedaron sin esos fondos que Cristina Fernández de Kirchner creó en 2009 para que las retenciones a la soja tuvieran una distribución federal y municipal y contribuyeran al desarrollo de las ciudades y pueblos del interior. El silencio de los socios de Cambiemos es sepulcral. Los que se horrorizaban porque los municipios de La Pampa se quedarían sin esos fondos por culpa de Verna, hacen silencio ahora que todos los municipios del país los pierden por culpa directa de un presidente mentiroso. Pero, con ser sintomático de la crisis política que atraviesan los que hicieron posible que el macrismo nos gobierne, el drama de la Argentina hoy es menos ese silencio y esa crisis, que la constatación de que nuestros gobernantes, que antes se autonomizaron de sus votantes, descargando sobre millones el peso del ajuste, ahora se autonomizan del pacto federal que hace posible la cohesión del país.

III – El macrismo ya reveló que no tiene compromiso con sus votantes. Que su compromiso es con los grandes operadores económicos asentados en el país a quienes ha dado ganancias exorbitantes con el festival financiero, la reforma impositiva que los liberó de pagar miles de millones todos los años, y con los brutales aumentos de tarifas. Todo eso sumado a la política aperturista que destruyó la industria y provocó decenas de miles de despidos y el derrumbe histórico de la trabajosamente recuperada capacidad de producción del país que ha caído a niveles nunca vistos. Si se compara esta realidad de hoy con lo que prometió Macri en el famoso “debate” que el establishment elucubró en sus medios como una forma “moderna” de democracia, el engaño y la ruptura del compromiso del macrismo con sus votantes es evidente. Lo que se revela ahora con la destrucción del Fondo Sojero es que al macrismo, en su tarea de destrucción de la Argentina distributiva y federal, no le alcanza con romper su contrato político con sus votantes, sino que está dispuesto a romper todo vestigio de trato con los estados federales que son los que, unidos, componen la Nación Argentina de la que habla la Constitución Nacional.

IV – Acá ya lo sabíamos de antes. Castigada por ser una provincia peronista que no se deja manosear por la avanzada nacional, La Pampa ya había perdido su cupo de viviendas que fue reducido brutalmente de un promedio de dos mil anuales a sesenta y cinco, había sido testigo de la promesa presidencial incumplida de los tres mil jardines y de los alteos no realizados en las rutas nacionales, entre otros “aprietes” nacionales. El último fue el del pacto fiscal que La Pampa se negó a firmar porque la Nación, en el corto lapso de los meses que pasaron desde la rúbrica de Verna a una carta de buena intención y la ratificación legislativa imprescindible para que el pacto entre en vigencia, incumplió su compromiso de compensar el déficit de las cajas jubilatorias provinciales. Aquélla marcha atrás de Verna fue premonitoria de lo que se venía.

V – Ahora, el resto de las provincias constata que lo que se viene es el peor escenario. Lo que está planteando Macri es la negación de la existencia de un país organizado como una república federal. Es la negación del pacto fundacional del país, del pacto que hizo posible salir de la crisis que, desde siempre, enfrentó a muerte a la provincia de Buenos Aires con las del interior. Lo que plantea Macri con la eliminación del Fondo Sojero es volver la historia atrás y reinstalar el viejo sueño porteño de poner en caja a las provincias para poder sentarse con los poderosos del mundo para hacer sus negocios. Un simple repaso de las empresas que cada uno de los funcionarios del macrismo, y el propio Macri, representan, a sus aliados internos y sus socios multinacionales y a sus prácticas de volar sus capitales a paraísos fiscales y cuentas off shore mientras ajustan a ciudadanos y provincias, pinta el drama de la Argentina de hoy. (LVS)