Scioli puntea carrera hacia 2015, pero con muchas falencias

El PJ de Buenos Aires realizó un congreso, donde participaron dirigentes de todo el país. Daniel Scioli acrecienta sus posibilidades de ser candidato presidencial. Su currícula tiene flancos cuestionables.
EMILIO MARIN
Como el gobernador Daniel Scioli es el vicepresidente a cargo de la presidencia del Partido Justicialista nacional, la organización del congreso en el distrito bonaerense corrió a cargo de Fernando Espinoza, intendente de La Matanza y titular del PJ provincial.
Desde el punto de vista de la convocatoria Espinoza y Scioli podrán evaluar que fue un éxito. Es que a Santa Teresita, en la costa, concurrieron, según su informe, 2.000 personas. Y de la movida participaron ministros como Jorge Capitanich, Florencio Randazzo, Agustín Rossi y Carlos Tomada; el senador Aníbal Fernández, el titular de la Cámara Baja, Julián Domínguez y los también diputados Héctor Recalde y Wado de Pedro, en muchos otros.
Como el último nombrado pertenece a La Cámpora, quedó claro que Scioli-Espinoza habían lanzado una red muy amplia para atraer a todas las corrientes. Y no es que esa agrupación kirchnerista se dejó “pescar” sino que quiso voluntariamente ser parte del debate orillas del mar pensando en el futuro político y electoral.
Repasando la lista de los asistentes surge que no estuvo el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri. Debe haber sido el único de los precandidatos presidenciales del PJ que faltó a la cita. Entre los ministros tampoco llegó Axel Kicillof, llamativo porque entre las ocho comisiones en que se dividieron los temas bajo análisis estuvo la de Desarrollo Económico, Trabajo y Producción.
El documento alumbrado bien reflejó lo discutido en la comisión de Situación Política, como era comprensible por la agitada realidad nacional. Allí se hizo una encendida defensa del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, se cuestionó el ataque especulativo de grupos económicos y se habló de seguir combatiendo la inflación. Hablando de ese mal y de otros, como la inseguridad y el narcotráfico, el documento aseguró que el peronismo es el que puede seguir dando esas batallas. Esa reivindicación del justicialismo pareció un “palo” al intento de Sergio Massa por llevarse al Frente Renovador más barones del conurbano y otras provincias, como hizo en Tucumán.

Orejeando cartas.
El gobernador pronunció el discurso de apertura en el Club de Golf y Capitanich el del cierre. Casualidad o no, fueron los dirigentes con mayor protagonismo y con más reportajes en los medios, incluso en medio de las deliberaciones.
Como en Argentina el que no corre vuela, es legítimo pensar que el congreso quiso agrupar a la fuerza, algo desmembrada y confundida por el proceso que viene desde agosto (PASO) y las adversas elecciones de octubre, y más aún por la devaluación y las dificultades económicas. El enemigo a tener en cuenta no estaba en Santa Teresita. Con un discurso demagógico de que hay que cuidarse de la inflación y la inseguridad, Masa viene tentando a intendentes de la provincia a pasarse a su Frente Renovador.
Pero además de cuidarse del hombre de Tigre, era legítimo que los dirigentes justicialistas se reunieran para dar un apoyo político a la presidenta. Lo necesita. Scioli, con una defensa muy actuada de la mandataria, llamó “miserables” a quienes estuvieron fogoneando que el gobierno “volara por los aires”.
Aunque por supuesto en esta reunión no se discutieron candidaturas hacia el 2015 -todo el mundo se cuidó de hacerlo porque “el horno no está para bollos”- es natural que los dirigentes aprovecharan para anudar relaciones, prensa, vieran afinidades y orejearan las cartas propias y de posibles competidores. Es algo natural de la política, no condenable.

Chances de Scioli.
Analizando esta convocatoria del PJ parecería que Scioli cuenta con las mejores chances de ser el candidato para 2015. No es el único elemento a tener en cuenta y falta -entre varias otras condiciones de peso- la opinión de Cristina Fernández de Kirchner. Esta última será decisiva, puede serlo tanto o más que lo que arrojen posteriormente las competencias de más de un aspirante en las PASO de agosto del año próximo. Y al hablar de esta fecha el lector deberá relativizar aún más estos pronósticos, hechos con tanta antelación que para Argentina suenan a décadas.
Scioli está mejor perfilado para ocupar ese lugar porque ejerce el gobierno de Buenos Aires y cuenta con el apoyo de una parte de esa población, que gobierna en su segundo turno. En esa gestión ha alternado pocas buenas y muchas regulares y malas, pero como saldo tiene un equipo y un aparato político con un piso interesante de votos. De hecho la cumbre de Santa Teresita así lo demuestra, aunque no todo ese capital sea suyo.
Claro que Massa aún tiene capacidad para hacer daño. Y cuenta con algunos meses para captar a dirigentes y sectores, instándolos a que sigan el éxodo de Raúl Othacehé, el intendente de Merlo.
Lo que quede, sería en principio base de apoyo de Scioli no sólo por lo que ya tenía acumulado, sino por dos datos nuevos de Santa Teresita. Uno, la presencia orgánica de la CGT de Antonio Caló y Ricardo Pignanelli. Otro, la citada concurrencia de referentes de La Cámpora. Esas confluencias podrían fortalecer al ex motonauta, salvo que al final el voto calificado de Cristina favorezca a otro candidato; en ese caso el metalúrgico y la agrupación juvenil se disciplinarán.

Nada docente.
La currícula de Scioli no es la más recomendable para candidatearlo si el kirchnerismo piensa en mantener después de 2015 una orientación “nacional y popular” con visos de progresismo.
Lo que sucede con la demanda de la paritaria docente es concluyente. Los cinco gremios docentes de la provincia de Buenos Aires comenzaron a discutir su paritaria pero no llegaron a hablar de dinero. Scioli los mandó a debatir con Capitanich, Kicillof, Tomada y Alberto Sileoni, en la paritaria nacional. Y allí hubo una propuesta de aumento del 22 por ciento en tres cuotas, que recién en diciembre de 2014 llevaría el salario inicial a 4.167 pesos. Los gremios lo rechazaron por inaceptable y pidieron un 42 por ciento, para tener ahora un ingreso de 4.860.
Por supuesto, no toda la culpa es de Scioli porque en ese tope salarial talla el ajuste que empieza a aplicar el gobierno nacional. Pero también es política de contención propia del gobernador, que por eso en los últimos años viene teniendo fuertes conflictos con la docencia bonaerense y los empleados públicos.
Quizás desde La Plata digan que no pueden estirarse a una oferta mejor para con los docentes, pero resulta que en diciembre pasado dieron un 50 por ciento de suba a efectivos policiales amotinados. ¿Para esos policías hay dinero y para las maestras no?
También el aspirante presidencial puede alegar que no cuenta con fondos para esas mayores erogaciones en Educación. Para desmontar ese argumento se puede leer la nota “Una combinación peligrosa”, de López Acotto, Martínez Mangas, investigadores y docentes de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Fue publicada en Cash, el 23/2, y cuestiona que el gobernador postergó la contribución especial del inmobiliario rural, pese a que había sido parte de la ley impositiva aprobada en noviembre por la Legislatura. Se trataba de una contribución bien módica, pues los productores rurales iban a pagar una suba de 9 pesos por hectárea, en el 80 por ciento de los casos.

Amigo de Expoagro.
Pero bastó una reunión suya con la Mesa de Enlace Bonaerense para que se suspendiera la contribución, primero del inmobiliario rural y luego del urbano. Conste que tal aumento de la recaudación había sido planeado no para pagar a los docentes sino a los policías, antes del motín. Era parte de la política similar o compartida con Massa, que considera a la seguridad como el asunto más importante del país.
Eso es algo discutible, pero lo es en mucho mayor grado la pretendida solución con que la encaran ambos, así como el secretario de Justicia, Ricardo Casal, y el secretario de Seguridad, el derechoso Alejandro Granados. Estos consideran que con más policías y más patrulleros, penas más elevadas, más cárceles hacinadas y con una cuota extra de represión policial, llegado el caso, las aguas del delito se calmarán.
Buscando publicidad, Scioli-Casal-Granados vendieron que habían logrado una baja extraordinaria de los índices delictivos en el Operativo Sol. Horacio Verbitsky lo desmontó en Página/12, el 16 de febrero, mostrando porcentajes muy graves.
Scioli seguirá diciendo a audiencias como la de Santa Teresita que es y será un continuador de las políticas de Néstor Kirchner y Cristina. En varios rubros es una mentira. En su alianza con los sojeros, pooles de siembra, cerealeras y terratenientes hay una ruptura, y no un matiz, con el kirchnerismo.
Quien tenga dudas que vea la tele el 12 de marzo, cuando Scioli aparezca sonriente junto a los directivos de Clarín y “La Nación” para dar inicio a su Expoagro 2014 en Ramallo. Es la fiesta de esos medios monopólicos, con el agrobusiness de Nidera, Case New Holland, Don Mario, Claas, Monsanto, Techint y otras multinacionales. Un gobierno suyo expresaría esos intereses y varios de los que estuvieron en Santa Teresita se arrepentirán, tardíamente.