Se sigue perdiendo un tiempo precioso

A pesar de que ha corrido mucha agua bajo el puente -y no es solo una metáfora-, las cosas siguen de mal en peor. Municipalidad, Provincia y Nación parecen actuar en forma independiente y por separado ante el mismo problema: las obras que necesita Santa Rosa para salir de la emergencia hídrica y sanitaria.
El debate es positivo, enriquece y permite confrontar ideas. Pero ya pasó ese tiempo y no se puede seguir entretenidos en ver quién tiene razón. La ciudad esta colapsada y cada lluvia representa un calvario para miles de vecinos. Ahora es tiempo de trabajar y no de discutir. Y para eso hay que sentarse a la misma mesa, deponer diferencias, definir rumbos y avanzar sin más distracciones.
Hasta la elección de la empresa consultora quedó en entredicho. Un asesor provincial descalificó su propuesta y el modo de selección. El intendente y un funcionario del Enohsa la defendieron alegando que se utilizó la metodología del BID. También se dijo que la firma seleccionada no vino a la ciudad a tomar contacto con los problemas sobre el terreno y que la otra empresa participante del concurso habría estado solo algunas horas. No parece serio ese nulo, o muy escaso, contacto con el terreno y provoca dudas a los santarroseños. Este punto debe quedar definitivamente aclarado. Es de importancia crucial pues de él depende la calidad del trabajo a realizarse.
Y en medio de esta ruidosa disputa, el ofrecimiento del Centro Cívico para realizar de inmediato las obras tanto en la colapsada Santa Rosa como en las rutas nacionales que hacen agua desde hace meses, fue rechazado. Nación viene demorando el aporte de los recursos económicos en forma ostensible lo cual no hace otra cosa que agravar las cosas. El municipio santarroseño, identificado políticamente con el gobierno nacional, lo sabe. De ahí que no se comprenda demasiado su postura negativa.
En las rutas nacionales 35, 188 y 5 se intensificaron los problemas de anegamientos a partir de las recientes lluvias pero eso no parece inmutar demasiado a los funcionarios nacionales y siguen sin aparecer los fondos indispensables para hacer frente a la emergencia. La urgencia del gobierno pampeano se debe a que, en pocos meses, comenzará la temporada lluviosa y las complicaciones se agravarán tanto en las rutas como en esta capital.
Es más que evidente que el trato que está recibiendo La Pampa es muy diferente al que se le dispensa a otras provincias que vienen recibiendo generosos aportes económicos del gobierno nacional. Todo indica -y la interna de Cambiemos con sus escandalosos aprietes a dirigentes radicales lo vino a confirmar- que el federalismo que se practica desde la Capital Federal tiene hijos y entenados y los envíos de fondos tienen menos que ver con las necesidades reales de las provincias que con los alineamientos incondicionales que se le exige a los gobernadores.
Los manejos de Nación y los abundantes antecedentes negativos en materia de obra pública en nuestra provincia justifican la inquietud con que miran los pampeanos estos enfrentamientos. De ahí la necesidad de terminar con la vocinglería y avanzar con hechos que aporten soluciones concretas.