Se trajeron la ordenanza escrita

La fotografía del intendente reunido con la cámara que representa los intereses de los más poderosos jugadores de las telecomunicaciones no pasará desapercibida. Es que los santarroseños hubieran preferido que ese encuentro, en un clima cordial y mate de por medio, haya tenido lugar con los consejeros de la Cooperativa Popular de Electricidad.
Tanta distancia y frialdad en el trato con los representantes de la empresa solidaria local y, como contrapartida, tanta amabilidad para con los lobbistas de las grandes corporaciones foráneas provocó mucho ruido incluso hacia adentro del propio espacio político del jefe comunal. Y a tal punto que uno de sus concejales plantó bandera y mostró una fuerte diferencia de miradas con relación al titular del Ejecutivo. “No estoy en esa línea de pensamiento”, dijo y precisó aún más su posición al expresar que “nosotros defendemos a la cooperativa”; también aclaró que no está solo en esa postura ya que es compartida por otros ediles de su bancada.
Pero dijo algo más el concejal, algo que debería provocar inquietud en quienes vienen siguiendo con atención esta dura pelea por las antenas de la telefonía celular en el radio urbano de Santa Rosa. En su diálogo con este medio dio a conocer que los representantes de la Cámara de Informática y Comunicaciones -de la que participan los más grandes operadores nacionales y extranjeros- presentaron ante el intendente y los concejales el modelo de ordenanza que sería de su agrado con el curioso argumento de que un texto similar ya ha sido aprobado en muchas otras ciudades del país.
Si alguien todavía ignora el significado de la palabra “lobby”, ahora puede enterarse con este ejemplo de libro, imposible de superar. Nuestra ciudad acaba de tener el raro privilegio de convertirse en un caso paradigmático de cómo operan los grupos de presión que representan a los más poderosos intereses económicos del país. Esto que puede ser moneda corriente en los lujosos despachos porteños en donde se cocina la alta política nacional, nunca se había visto de manera tan desembozada en nuestro pequeño medio.
Lo que resta esperar ahora es que tanto el intendente como los concejales reflexionen en profundidad sobre la experiencia que han protagonizado. Los ojos de los santarroseños están puestos con singular atención sobre las autoridades comunales porque saben que los intereses de esas poderosas corporaciones no coinciden con los suyos. La propia historia de la CPE es muy rica en ejemplos de este tipo desde su misma fundación. La experiencia de haber padecido durante varios lustros el monopolio del servicio de TV por cable en manos del Grupo Clarín está muy cercana y opera como toque de atención para los preocupados habitantes de esta ciudad.
“No importa si el servicio lo explota una empresa grande o pequeña, local o de afuera”, dijo uno de los lobbistas al periodismo. No pudo haber sido más cruda su definición. Claro que los santarroseños, como asociados y defensores de su cooperativa, están en las antípodas de ese pensamiento. Y ahora aguardan de sus autoridades municipales que resuelvan en consonancia con los intereses y la historia de la ciudad.