Se viene el cuarto paro general y no será el último

LA SEMANA POLITICA

El martes 25 será el cuarto paro general de la era Macri. Y no será el último, visto lo impiadoso del ajuste y su profundización en base a acuerdos con el FMI. El presidente lo mirará desde Nueva York junto a su amigo Trump.
SERGIO ORTIZ
La imposibilidad del Triunvirato de la CGT de frenar una medida de fuerza nacional, da la medida de los vientos levantiscos que soplan en el movimiento obrero. Daer-Schmid-Acuña dieron mucho tiempo al gobierno para supuestamente mejorar los índices de una economía que golpeaba a sus afiliados y no afiliados. El famoso “Ponéle fecha LPQTP”, que sonó el año pasado, empezó a escucharse otra vez este año, con más fuerza a medida que crecían el desempleo, la inflación, los tarifazos y la pérdida de conquistas de activos, jubilados y pensionados.
Azopardo 802 será cualquier cosa, además de burócratas sindicales, pero no son tontos ni suicidas. La inflación de agosto, cercana al 4 por ciento, y su proyección para septiembre, del 7, disipó las dudas que había en ese Consejo Directivo. Hasta las 62 Organizaciones que dirigió el macrista Momo Venegas hasta su muerte, se pasó con bombos y consignas a quienes fijaron el paro para el 25 de septiembre.
Ese giro seudo combativo no es meramente sindical. Esos popes también quieren ganar el mayor espacio para su grupo dentro del rejunte peronista que se está armando de cara a 2019. La jugada es correspondida por el PJ porque todos sus grupos, comenzando por su presidente formal, José Luis Gioja, fueron enfáticos en adherir a esa medida de fuerza.
Hasta los precandidatos que con más elementos son acusados de cercanía con el macrismo, como el salteño Juan M. Urtubey, aprovecharon la volada para anudar acuerdos con el sindicalismo de MASA, liderado por el exkirchnerista Omar Viviani.
El Triunvirato también decidió la fecha mirando de reojo qué hacía su opositor interno Hugo Moyano y sus socios del FSMN, Frente Sindical para el Modelo Nacional, que deliberó en Ferro en simultáneo con la reunión cegetista.
El camionero no parece dispuesto a pisar el freno. Está lanzado a fondo y sube a su camión a todos los sectores gremiales y políticos opuestos al gobierno que persigue y multa a su gremio y eventualmente quiere verlo preso. También lo suyo es político, por lo que no tuvo problema de sacarse una foto con Cristina Kirchner en el camping del Smata, poco tiempo atrás.
Moyano va por todo. Está al mando en Independiente, quiere a su hijo Pablo en el comando de la CGT y viene armando una rosca amplia. Que se sepa no abjuró de sus expresiones en el famoso acto del 2010 en River, que molestaron a Cristina, cuando dijo que quería un trabajador como presidente en la Casa Rosada.

¿Los mercados o los argentinos?
El paro del 25 tendrá como previsible una enorme masividad, con lo que Mauricio Macri saldrá lastimado políticamente y fortalecido todo el arco de la oposición. No por eso aquél cambiará el plan económico y por lo tanto se le demandará a todo el espectro gremial nuevas medidas de protesta activa. Lo del martes, se sabe, es un paro dominguero.
Como la política está lejos de ser una ciencia exacta no contaminada, donde siempre 2 más 2 son 4, el gobierno del PRO-Cambiemos-FMI trata de confundir a las víctimas del ajuste. Lo hace con la ayuda de los medios empotrados en el vehículo oficial que van haciendo sonar el Clarinete a su paso.
Por ejemplo, el jueves y viernes titularon: “Mejor clima en los mercados: el dólar bajó a $ 38,13 y el riesgo país cayó a 587 puntos. El tipo de cambio retrocedió casi 6% en la semana. Fuerte recuperación de los bonos y la Bolsa. Confianza por el acuerdo con el FMI y la nueva política cambiaria del BCRA. El tipo de cambio se acercó a los $ 41 la semana pasada y este viernes cerró apenas arriba de los $ 38. Para el mercado, se terminó la corrida”.
La tendencia real principal fue que la devaluación alcanzó al 100 por ciento, pero en vez de resaltar eso el “colega” Gustavo Bazzan subrayó su baja del 6 por ciento. El dólar partió de 20 pesos y ahora estaba “apenas arriba de los 38”, consignó, como si eso fuera un motivo de fiesta, o para decirlo con sus palabras, “un rotundo cambio de expectativas en los mercados financieros”.
Esas operaciones políticas y mediáticas quedan al descubierto porque se dieron en los mismos días en que las estadísticas oficiales del Indec, que suelen quedarse cortas, admitían que la inflación de agosto fue 3,9 por ciento, la más alta desde abril de 2016.
Proyectado a todo 2018, las cuentas dan 45 por ciento de inflación o más, con lo que incluso los gremios que negociaron paritarias más o menos dignas, del 25 por ciento, cuando Macri-Dujovne-Triaca querían imponer el techo del 15 por ciento en cuotas, habrán perdido el 20 por ciento o más. El dolor de los millones de jubilados y pensionados, en particular de quienes cobran la mínima, ya es un drama social, sobre todo por los aumentos abusivos de precios de alimentos y medicamentos.
Las falsificaciones en nombre de “los mercados” también chocaron de frente con la realidad de la desocupación: coincidieron en el día que se conoció el índice de desempleo del 9,6 por ciento de la población económicamente activa. Es el peor registro de los últimos doce años, que sobre los 31 conglomerados urbanos arroja 1.2 millón de desocupados. En el país son 1.85 millones y sumados a los subocupados dan unos cuatro millones de argentinos con problemas graves de empleo, con lo que eso implica para su sobrevivencia.
Los índices son de dos dígitos en el conurbano bonaerense, el gran Córdoba y la región pampeana, y rozan el 20 por ciento por franjas etáreas y género, en particular de mujeres y jóvenes de ambos sexos.
Incluso rubros industriales que en el ultimo informe habían figurado con aumentos de producción, caso de la rama automotriz, ahora están al tope de la lista de suspendidos, como en Fiat, Iveco, VW y Renault.
El hilo siempre se corta por lo más delgado. Cierres, suspensiones y pérdidas de salarios, para los laburantes, y grandes ganancias para “los mercados” que vuelven a su deporte favorito y mayormente libre de impuestos: la bicicleta financiera. Con un billete verde algo más calmo, invierten otra vez en pesos a altas tasas de interés, y después, con la información privilegiada de Luis Caputo, se pasarán al dólar antes de otra corrida, rumbeando hacia las offshore de Bahamas, Luxemburgo o Estados Unidos.

Votación clave.
En la semana comenzó a debatirse, es una forma de decir, el proyecto de Presupuesto 2019 en la Comisión respectiva de Diputados. A los legisladores de la oposición les costó bastante que Nicolás Dujovne diera la cara y contestara preguntas, pues al principio mandó a varios cuatro de copas de su cartera. Apremiados por “una Intifada”, según exageró Mario Negri, el ministro tuvo que llegar y defender el proyecto.
Los números gruesos son gruesas mentiras o al menos resultan indemostrables, a tenor de los yerros y dibujos en este tema en tres años de gestión macrista. Ahora aseguran que la inflación será del 23 por ciento, que el Producto Bruto caerá 0,5 por ciento y que el dólar estará en 40 pesos, aunque el grueso de la propaganda oficialista, que descuenta las dudas sobre esos valores, está puesto en que habrá déficit cero primario. Obvio, eso sin contar el enorme déficit del pago de deuda, que en 2019 se llevará tres puntos del Producto, unos 18.000 millones de dólares.
A las críticas filosas que provocaron esa insistencia de Economía en defender lo indefendible, se sumaron temas que provocaron escozor en trabajadores que están en blanco y cobran salarios más o menos dignos: aumentará sobre ellos la presión para pagar impuestos a las ganancias. Y no sólo contemplando el salario propiamente dicho sino toda una serie de ítems que antes no contaban para oblar en la cuarta categoría.
Este punto es altamente criticable por amplísimos sectores de la sociedad, no sólo por lo que implicará de recorte en los ingresos de esos asalariados sino también porque los afectados no padecen amnesia. Y recuerdan perfectamente al candidato presidencial MM prometer que en su gobierno los trabajadores no iban a tributar ganancias. Una mentira más y van…
El jueves 20 el vocero del FMI, Gerry Rice, celebró el proyecto de Presupuesto defendido por Dujovne, seducido por la mayor dureza del ajuste fiscal. Dujovne es parte de la comitiva presidencial que partió ayer a EE UU con la excusa de la Asamblea General de la ONU, pero con el motivo real de reunirse con las autoridades del Fondo, con banqueros e inversionistas, incluso para la foto de Macri con Donald Trump.
También en eso se equivocan. Quieren la selfie con ídolos que no existen para el país ni el mundo. La encuesta de Poliarquía Consultores y el Woodrow Wilson Center, reveló que el 56% de los argentinos tiene una imagen negativa del Fondo Monetario.
Está claro que Macri urge a votar el presupuesto suyo y de Christine Lagarde. Lo que no está decidido es qué hará el rejunte pejotista, aunque son muchos los que se niegan a levantar la mano cómplice. La foto de la pizarra, el día que se produzca la votación, será decisiva para saber quién es opositor real y quién es cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.