¿Se va a investigar?

El Departamento Ejecutivo de Toay envió un proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante para reparar varias cuadras de calles pavimentadas. Lo que, en verdad, hubiera correspondido es que ese proyecto no presentara un pedido de obra sino de investigación. Porque el asfalto en cuestión que hoy merece ser reparado no cumplió aún un año de antigüedad.
No hay vecino de esa localidad que no frunza el ceño cuando se habla del tema. Por qué una obra pública que debería durar varios años en buenas condiciones presenta tan alto grado de deterioro en tan poco tiempo, se preguntan los toayenses y con razón. No es ésa la única inquietud, por cierto. También se preguntan acerca de quién es el responsable o quién aprobó la inspección de la obra y autorizó la recepción por parte del Estado municipal.
No es tan difícil responder esas inquietudes. No hace falta ser Sherlock Holmes para saber qué empresa realizó la obra y qué funcionarios la aprobaron y luego, autorizaron el pago.
Lo peor que podría pasar en Toay frente a esta cuestión es que los concejales levanten la mano y aprueben las tareas de refacción solicitadas por el intendente y, como suele decirse, “aquí no pasó nada”. Porque, en realidad, pasó y mucho. Con fondos públicos se realizó una obra que es inservible, se pagó a una empresa por un trabajo mal hecho y los funcionarios que convalidaron ese desastre percibieron sus sueldos como si hubieran hecho los deberes en forma impecable.
Lo razonable, lo esperable es que los concejales defiendan los intereses y los dineros de los contribuyentes -con los cuales ellos cobran sus dietas- investigando lo ocurrido y deslindando responsabilidades. Sólo así habrán cumplido con su obligación como representantes del pueblo.