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Si el vino viene

El crecimiento de la actividad vitivinícola en la provincia en el último lustro ha sido más que notable. Lo demuestran las 400 mil botellas que se producen anualmente en la categoría que puede calificarse como «vinos jóvenes» recientemente visibilizados -degustados más bien- en una concurrida presentación oficial.
En los comienzos de la década del setenta los vinos pampeanos producidos a orillas del río Colorado eran una curiosidad, pero también un umbral humilde y promisorio. Ahora han dejado de serlo para incursionar en el mercado provincial y proyectarse a todo el territorio nacional.
Es que a la existencia de clima y suelo muy favorables para la producción de vides se le añadió en principio el trabajo de bodegas artesanales que sorprendieron por la calidad obtenida, y siguieron después los emprendimientos comerciales de mayor envergadura que han lanzado al mercado productos con muy buen nivel de aceptación. Una evidencia de ello es que en la actualidad las variedades producidas en la provincia no resultan extrañas en los anaqueles de exposición comercial. Y no es un dato menor que a las características climáticas y edafológicas señaladas se le debe agregar la disposición de agua para riego que aporta el río Colorado.
Ese conjunto de factores positivos se potencia con otro fenómeno que va cobrando relevancia con el transcurso del tiempo: el asentamiento de bodegas pertenecientes a firmas que han logrado reconocimiento en el mercado nacional, mendocinas en su mayoría. Este hecho, que puede parecer paradójico pero que es demostrativo de las posibilidades productivas que ofrece el valle del Colorado, está acreditado por la compra de tierras con miras a futuro realizadas por esas sociedades y, además, por el anuncio de que los cultivos contarán con las más modernas tecnologías en materia de irrigación.
El millón doscientos mil litros que se espera producir en los próximos dos años confirma que la vitivinicultura ya empieza a abrir una puerta más que interesante hacia el camino de diversificar la producción económica en el territorio pampeano. La cifra es promisoria si se tiene en cuenta que se trata de una actividad reciente.

Víctimas de estafas
El engaño y la estafa a personas de edad volvieron a ser noticia en nuestra provincia en las últimas semanas. El desarrollo tecnológico, que tantos beneficios aporta, también puede promover la irrupción de formas sofisticadas de delincuencia. En este caso las víctimas preferidas son adultos mayores que, por lo general, viven solos en sus casas y a merced de los timadores que los abordan directamente con una simple llamada telefónica y abusan del justificado desconocimiento o falta de actualización de los ancianos en materia de avances tecnológicos.
En las últimas horas la policía pampeana y su par bonaerense lograron desbaratar una banda que operaba desde la provincia vecina y se dedicaba a este tipo de maniobras. Pero lo cierto es que esta modalidad, a pesar del éxito de esta redada, va a continuar existiendo.
Los organismos oficiales han recomendado algunas precauciones elementales en cuanto a la atención de llamadas desconocidas, especialmente cuando ofrecen atractivas ofertas o premios inesperados; también sugieren que esas novedades telefónicas sean compartidas con familiares y conocidos. El problema radica en que, por las condiciones personales citadas a muchos ancianos esas advertencias suelen pasárseles por alto.
Muy a menudo la estafa apunta a utilizar la cuenta bancaria del jubilado, de la que se obtienen los datos con malas artes. Al margen de las precauciones que recomiendan las reparticiones públicas quizás sería de interés una campaña de comunicación directa, reiterada y bien visible en los recibos y boletas de cobro que se entregan mensualmente. La letra chica -ya se sabe- sigue siendo una trampa, especialmente cuando se usa con personas de edad avanzada.