Silencio oficial ante denuncias en el Molas

Profesionales, enfermeros, administrativos, mucamas, pacientes y hasta la propia Cooperadora del hospital santarroseño se vienen quejando por la falta de seguridad y de organización en el establecimiento. El problema no es nuevo pero no parece preocupar demasiado a los funcionarios del área de Salud Pública quienes prefieren mantenerse en silencio sin entender que la población pampeana, que en gran número se atiende en el Lucio Molas, viene siguiendo con mucha atención las inquietantes informaciones que involucran al hospital más grande de la provincia.
El martes, el secretario de la Asociación de Profesionales del Lucio Molas, brindó un relato escalofriante: un intercambio de disparos con armas de fuego en pleno predio en donde se erige el hospital la noche de Navidad. El médico se extendió también sobre otros problemas que hablan de un funcionamiento y una organización en extremo deficientes.
Este diario habló luego con la presidenta de la Cooperadora del hospital quien, en coincidencia con el profesional, trazó un cuadro por demás sombrío. No dudó en señalar que “el hospital está totalmente abandonado” y que las integrantes de la institución que preside no son recibidas ni por la directora ni por las autoridades de Salud Pública para organizar mejor el trabajo. Enumeró una larga serie de falencia e informó de inversiones y pagos que ha debido afrontar la cooperadora que, a todas luces, no le corresponde realizar a la institución sino al Estado en su obligación de mantener en buenas condiciones los establecimientos hospitalarios de la provincia.
Una tercera voz que sumó su preocupación es la del titular del Sindicato de Trabajadores de la Salud en formación. El dirigente también acordó con el oscuro panorama trazado y advirtió sobre el temor que existe entre médicos, enfermeros y camilleros ante la falta de seguridad con que se desempeñan en algunos sectores en donde se han registrado agresiones y episodios de violencia
Pese a los insistentes y reiterados llamados telefónicos le ha resultado imposible a este diario conocer la versión oficial ante tan preocupantes declaraciones. Ni la ministra de Bienestar Social, ni el subsecretario de Salud Pública y ni la directora del hospital atienden a los periodistas. La única respuesta gubernativa sobre el tema -aunque ofrecida off the record- vino de un alto funcionario, ajeno al área específica, que sólo se limitó a endilgarle al médico estar sometido a un sumario administrativo.
Debe recordarse que meses atrás profesionales y dirigentes del sindicato en formación del personal de salud presentaron ante las autoridades provinciales documentación acerca del nivel de deterioro del principal hospital de la provincia. La reacción del ministerio fue designar un auditor para que constatara la existencia de tales irregularidades; a la vez se convocó a los responsables de cada área del Lucio Molas para que ratificara o rectificaran lo que ellos mismos habían aportado a la hora de trazar el cuadro de situación.
¿Las fiestas de fin de año y el receso de enero, impedirán que la gente conozca ahora qué piensan hacer las autoridades ante una situación tan grave? Por lo visto, sí.