Sinceramiento político

Cerrados los plazos para la confección de las alianzas que competirán en las elecciones para diputados nacionales de octubre, en La Pampa el tablero político lugareño sufrió las esperables consecuencias de las tensiones que, en el seno de la sociedad, causaron las políticas antipopulares del gobierno nacional que agudizaron las contradicciones y sinceraron en buena medida las expresiones políticas. Las dos fuerzas mayoritarias, el justicialismo y la alianza del radicalismo con el macrismo, asimilaron de distinta forma esas tensiones: mientras para el peronismo fue una fuerza de cohesión interna que le ayudó a cerrar filas y convocar a las distintas líneas internas y a partidos afines, para el radicalismo significó la implosión de su histórica formación, el Frepam, que perdió su ala progresista y se volcó, decididamente, hacia el fortalecimiento de su sociedad con el neoliberalismo.
El peronismo, en cambio, logró aprovechar la fuerza de cohesión de esas políticas que atacan el bienestar para conformar una unidad ideal al convocar a todas las fuerzas internas, incluido el kirchnerismo y su expresión más polémica, La Cámpora, en torno a una lista de unidad. La máxima referente de esa expresión, de llegada directa con la ex presidenta Cristina Fernández, lo confirmó en una entrevista que tuvo trascendencia en estás páginas. Es, de alguna forma, la realización en La Pampa de la intención que fracasó en la provincia de Buenos Aires por la intransigencia del ex ministro Florencio Randazzo que no aceptó ninguna forma de acuerdo para evitar las Paso. El PJ-La Pampa logró además cerrar acuerdo con el massismo y con el partido Pueblo Nuevo-Una pero dentro de la estructura partidaria del peronismo, sin que esos acuerdos se plasmen en una alianza electoral. No logró, ni parecía interesarle a uno ni a otro, convocar a ese frente con eje peronista, al Partido Humanista (que otrora fuera el vehículo de expresión política del peronismo cuando el kirchnerismo dominaba la escena nacional y su hegemonía metía ruido en la el partido peronista pampeano). El PH anunció en la semana que irá con candidatos propios como una expresión, por fuera del PJ, del Frente para la Victoria kirchnerista con el que el Humanismo se sintió identificado durante buena parte de la gestión de los Kirchner.
El radicalismo, en cambio, no pudo sostener la ambigüedad ideológica que significaba mantener el Frepam con sus expresiones progresistas y seguir atado a la derecha nacional de Cambiemos. Ese intento de convocar al progresismo pampeano a un programa nacional de derecha fracasó y le costó por partida doble, pues perdió la concurrencia del Partido Socialista y la posibilidad de la concurrencia de las huestes del GEN del ex senador Juan Carlos Passo. Ambas estructuras partidarias conformaron otra alianza que también quedó inscripta en la semana y que, junto con la que conforman el Movimiento al Socialismo y el Movimiento Socialista de los Trabajadores, serán dos variantes por izquierda que tendrá el votante pampeano como opción a las fuerzas mayoritarias.
Así planteado el escenario político, la elección de octubre servirá a la provincia por partida doble. Por un lado definirá los tres cargos a diputados nacionales y por otro trazará con más precisión un mapa político que definirá con trazo más fino cómo se expresan políticamente los ciudadanos de la provincia.