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Siniestro vial: el crimen perfecto

TRIBUNA DEL LECTOR

Señor Director:
La muerte de una persona en un siniestro vial no tiene valor para la justicia, ya que los conductores desaprensivos no van a la cárcel, salvo en circunstancia de reincidencia o cuando la alevosía es difícil de encubrir.
El sistema de justicia hace extrañas interpretaciones de los sucesos que cuestan vidas y en la mayoría de los casos, adolece de sentido común. O en el común de los sentidos, un juez evalúa el «accidente» como una falta de madurez del conductor al que lo castiga con una condena «en suspenso».
Lo que no se tiene en cuenta es que las herramientas vetustas de la justicia son incapaces de realizar un seguimiento de la actitud de los homicidas. Sí, cabe este término para definir a quien ha matado una persona (hombre o mujer).
Por ese motivo, el título de este texto permite apreciar la postura de una institución como la ¿Justicia?, cuyos fallos distan de ser justos y en la mayoría de los casos aparece como caprichoso, o producto de interpretaciones que lejos están de satisfacer a los familiares de las víctimas.
En consultas realizadas a distintos estamentos de ese poder, la respuesta es que «hay que actualizar las leyes», tirando la pelota por elevación a otro Poder (el Legislativo).
A esta altura, seguramente se requieren actualizaciones pero, lo que más haría falta sería la unificación de criterios de la justicia en la interpretación de los fallos y así, se evitaría recurrir a otras instancias, que no sólo desgastan por el paso del tiempo, sino que aumentan los costos de un sistema o servicio que finalmente paga Juan Pueblo.
Porque lo que tienen que entender quienes detentan las definiciones en la justicia, es que en definitiva son empleados privilegiados, porque además de percibir suculentos sueldos, tampoco pagan impuestos y a partir de ese concepto, difícilmente podamos hablar de ¿Justicia?
Finalmente, es muy duro reconocerlo, pero para los familiares de víctimas de siniestros viales, el producto es «el crimen perfecto», porque el homicida sigue circulando y haciendo su vida común de acuerdo a su conciencia, mientras que los familiares de la víctima, se debaten entre la incomprensión y la injusticia.
Oscar Alfredo Mario
DNI: 11.462.440