Sobra de motivos para la cosecha de la muerte

Señor Director:
A días de lo que se califica como “La masacre de Orlando” se tiende a aceptar que el múltiple asesino Omar Mateen puede haber obrado por motivos que llamaríamos propios, si no fuera que todos los homicidas, incluso los que producen actos de terrorismo, han hecho propios sus motivos. La excepción serían los sicarios, esos personajes que han hecho de la muerte de uno o más prójimos, un asunto “laboral”, pero en este caso el motivo también tiene dueño, sólo que éste en lugar de matar por mano propia, asumiendo el riesgo implícito, transforma sus razones en dinero y contrata a quienes han extendido el negocio de la muerte y medran con ella.
Por lo que va trascendiendo del caso de Orlando el autor de la hecatombe obró según “el tipo de activismo autóctono que nos tiene tan preocupados desde hace tiempo”. Esta frase fue acuñada por el presidente Obama y se nota que no fue improvisada. Sugiere que este Omar obró por imperio de un modo de estar en la existencia (tendencia al acto violento) y hasta, probablemente, por homofobia a raíz de un rango sexual propio, pero que también había asumido el mandato de la sangre o la raza o la religión, tal como lo propone el Estado Islámico para promover voluntades contra las potencias que obstaculizan la reconstitución de un poder musulmán con presencia territorial. El EI se apresuró a reconocerlo como un soldado más y es posible que Omar haya actuado también como una manera de ser parte militante de esa tendencia político religiosa.
En suma, que habría matado a 49 personas o más (hay heridos en trance grave) al apuntar contra el homosexual que moraba en su propio cuerpo. Necesitaba matarlo matando a quienes son homosexuales, asumidos o no. Planteado así, el caso parece de los que se encomienda explicar o curar a los psicoanalistas. Que Omar era homosexual lo dice una de las mujeres que convivió con él y de alguna manera lo dice su propio padre, aunque éste obra en defensa de sí mismo y de la comunidad musulmana que hay en los Estados Unidos. Lo parece confirmar el hecho de que había sido frecuentador de un lugar de reuniones de personas que tiene alguna sexualidad diferente, reprimida o no.
Hubo otro Omar en la historia, cuya sexualidad nunca estuvo en cuestión. Fue califa y mandó, en determinado momento, a quemar la biblioteca de Alejandría porque, dijo, existiendo el Libro (el Corán) todo otro libro era innecesario. La apropiación de la verdad es otra de las obsesiones de la raza de los hombres y sigue siendo determinante del mandato de quemar, aniquilar o matar lo redundante y lo erróneo. Siempre que un hombre mata a otro (o a muchos) necesita formarse de alguna manera esta idea de que eso debe ser destruido porque obstruye, oscurece y perturba el derecho a la felicidad propia o al esplendor de la Verdad única.

Albión
El próximo viernes 24 los británicos tienen un referendo y deben optar por un sí o un no a la permanencia en la Unión Europea, Ya lo intentaron en 1973 y entonces hubo franca mayoría por el no.
Ahora, según las encuestas, la preferencia está inclinada por el sí, aunque no de manera definitiva. Hay un 17 por ciento de indecisos, que pueden confirmar o modificar la tendencia.
La relación británica con Europa ha sido largamente conflictiva. Cuando, en l965, se consultó a los países miembros si se invitaría al Reino Unido, Francia dijo que no y el presidente, que era el general De Gaulle, fundó su negativa en “la profunda hostilidad británica al proyecto europeo” (los europeos hablaban de “la pérfida Albión”). Diez años más tarde, ya sin De Gaulle, las islas británicas fueron admitidas, para iniciar una participación que abundó en problemas.
La opinión británica está dividida porque predomina el rechazo a la posibilidad de tener que admitir a cinco millones de inmigrantes, mayoritariamente polacos, rumanos, húngaros y países bálticos.
Atentamente
Jotavé

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