Teoría cuántica, solución técnica

LA SEMANA PAMPEANA

I – Cuando formuló su revolucionaria teoría cuántica, Albert Eistein, postuló que el tiempo no es, como creía la ciencia clásica, un valor absoluto sino que se acelera o ralentiza a veces cuando la gravedad interfiere en el espacio. En nuestro espacio lugareño la semana pareció demostrar que hay cierta lógica cuántica que acelera los tiempos políticos influidos por las masas gravitatorias de los pesos pesados que dominan la escena. Ese espacio curvado donde no entra mas que un candidato para cada cargo, parece haber acelerado los tiempos en el partido justicialista y la semana fue testigo de esa catalización de posiciones, alineamientos y realineamientos.

II – Solo así se explica que el gobernador tomó tres decisiones de trascendencia que hacia meses se esperaban de él. No solo oficializó, finalmente, a su delfín que será, era esperable, Fabián Bruna sino que tomó la decisión de poner en cuenta regresiva la nefasta actuación de la empresa Inarco en el frustrado Megaestadio y, con esa decisión, pudo, finalmente, nombrar sucesor al ministerio de Obras Públicas. (Si no cortaba con Inarco, cualquier nombramiento en esa cartera, cuyo anterior ministro, Jorge Varela fue el fusible de la crisis, le hubiera costado un pedido de juicio político de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas que objeto la inacción del funcionario encargado en esa obra).

III – En ese espacio cuántico-político donde se hacen sentir la gravitación de sus lideres y donde la velocidad de las relaciones de poder se vuelven vertiginosas, se enmarcó también la reunión del intendente santarroseño Luis Larrañaga con Carlos Verna. La peregrinación a General Pico de los que deciden ponerse bajo su padrinazgo, es un paso obligado que deben dar quienes apuestan a que será el próximo gobernador. Larrañaga lo hizo porque su relación con el otro gran atractor, el actual gobernador, era, no lo oculta, pésima. Así saltó el cerco de Compromiso y se pasó a la Plural con un acuerdo de cinco puntos que incluyen las obras que Jorge le negó a Larrañaga y fueron determinantes en la ruptura. Esos cinco puntos encierran también la clave del piquense para sumar a sus filas a los heridos por el estilo centralista del gobernador. (Allí radica tal vez una de las diferencias más notorias entre ambos estilos: Jorge parece tener la necesidad de decidirlo todo y no delegar ni siquiera las decisiones que deberían quedar en el ámbito de las comunas. Verna, en cambio, más hábil políticamente, o más conocedor de la idiosincracia de los intendentes, deja esas decisiones en manos de las comunas bajo el paraguas de lo que define como “política de descentralización”).

III – Otro que pisó el acelerador y acordó con el vernismo luego de algunos infructuosos tanteos por el lado de Jorge, fue Marín. Cansado de esperar una llamada del gobernador con el prometido candidato que abriría las puertas a un acuerdo, habló con el senador y llegó a un acuerdo “de palabra”. Con al misma velocidad fue a La Plata a entrevistarse, junto a Verna, con el pretenso presidente Daniel Scioli. Es Marín el dirigente tal vez más conciente de que la unidad del peronismo es la que le garantiza, desde hace más de tres décadas, la continuidad en el gobierno al peronismo. Por eso no rechazó la tardía invitación al diálogo que le formuló el gobernador pese a que ya su decisión de ir junto a Verna es indeclinable. En ese encuentro con el líder de Compromiso, le propondrá a Jorge una fórmula para salir del internismo y dirimir los candidatos consultando a la sociedad, no en una interna sino en una encuesta. Esta vía técnica para eludir la democrática de la elección interna tiene la ventaja de no dejar heridas abiertas pues, como dice Serrat, “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. (Difícil es vaticinar la respuesta del gobernador que no oculta su intención de promover un trasvasamiento generacional que se lleve puestos a Verna y a Marín).

IV – En la otra punta del tablero político justicialista, Jorge Lezcano se vio también urgido por la mayor velocidad que tomaron los hechos políticos y movió sus piezas también técnicamente apelando a una encuesta (encargada por él) que asegura le da chances por encima de Luis Larrañaga para ganar la elección santarroseña en octubre. Lezcano, que perdió por poco (sus partidarios dicen que la ganó pero se la robaron) la interna que catapultó a L.L. a la intendencia capitalina, formalizó una alianza con Jorge y quiere la candidatura con el apoyo de Compromiso. Si finalmente Jorge y Marín acuerdan la unidad con una encuesta, debería estar tranquilo si es que su encuesta está bien hecha porque sería el elegido con el acuerdo de los tres grandes electores. (LVS)