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¿Tiene ganas de rajarse o tiene miedo que lo rajen?

LA SEMANA POLÍTICA

La crisis argentina siguió su desarrollo hasta un punto de alta maduración. Aunque el mayor flanco de Macri viene por el lado económico y social, también la crisis es política. El gobierno es altamente inestable.
SERGIO ORTIZ – Mauricio Macri se copia de Carlos Saúl Menem. En sus dudosas explicaciones sobre la marcha del país apela a la idea, aunque no cita la fuente, de que «estamos mal pero vamos bien». Lo único que terminó bien para aquel mandatario privatizador es que, envuelto en los fueros, pudo vegetar en el Senado, y no fue preso pese a condenas judiciales.
¿Qué será de la vida de Mauricio Macri? No se sabe, pero viene de mal en peor. Y esa baja nota no se la ponen opositores de toda la vida, que los hay y consideran tener más argumentos, sino franjas variadas de la población. Eso se refleja de muchas maneras. El hit del verano siguió vigente en el invierno y también sonará en la primavera. También se ve en las encuestas, donde la imagen presidencial cae al compás del derrumbe de la economía.
La industria cayó 1,2 por ciento en mayo, comparado con mismo mes del año anterior, y el desplome siguió 8 por ciento en junio y 5,7 en julio. Sobre 20 rubros industriales apenas dos se salvan del naufragio y 18 están en el agua.
¿Acaso mejorará la performance de la industria y la economía? Según Nicolás Dujovne, el Producto Bruto Interno caería un punto en 2019, pero en documentos internos de su ministerio se admitía que sería del 2,4 por ciento.
Las cifras pueden ser dibujadas, como seguramente lo harán con las del Presupuesto 2019 a presentar al Congreso el próximo 15 de septiembre. Y uno de los rubros donde las mentiras suelen quedar más pulverizadas, es el relativo a la meta de inflación. En esa materia el macrismo viene quedando en ridículo desde la campaña electoral de 2015, cuando su candidato aseguraba que resolver la inflación era lo más fácil. Posiblemente el dibujo diga que los precios crecerán menos del 25 por ciento, cuando el año en curso puede superar el 42 por ciento y eso que aún no se ha trasladado a precios todo el peso de la devaluación, superior al 100 por ciento en lo que va del año.
El hit del verano lo entonaron, más bien lo gritaron a pulmón, los estatales de ATE que protestaban contra la degradación del Ministerio de Trabajo y 565 despidos en Agroindustria. Antes lo había hecho, masivamente, contra la desaparición del Ministerio de Salud, también miniaturizado a Secretaría. Las mismas estrofas sonaron en la marcha sindical del viernes 7 en las calles de Córdoba. Y fruto de toda esa protesta del escenario gremial surgieron dos medidas de fuerza convergentes: el 24 de septiembre comienza un paro que tendrá marchas a Plaza de Mayo, por parte de las dos CTA, y eso empalmará con el paro dominguero que al día siguiente convocó, apremiado por sus bases, el Triunvirato de la CGT.

Mandarinas a China.
Las dudas sobre cómo y cuándo terminará su actuación el pésimo gobierno argentino se cuelan en la administración norteamericana y el FMI, porque han demorado un par de semanas las soluciones prácticas que les imploraron por separado Macri a míster Trump y Dujovne y equipo a madame Lagarde.
El gesto a la Casa Blanca no le costó ni un dólar, más que la comunicación telefónica de 15 minutos el martes 4. El comunicado posterior del imperio resaltó que nuestro país es «un socio estratégico y un gran aliado extra OTAN» y que Macri está haciendo un «trabajo excelente en esta difícil situación económica y financiera».
Pero de plata a prestar por el Tesoro yanqui, que podría comprar títulos argentinos para tenerlos como reserva, tal como deslizó Luis Caputo que plantearía este fin de semana durante un encuentro del Banco Internacional de Pagos en Suiza, no pasó nada.
Por el lado del FMI también hubo elogios, pero ningún nuevo desembolso como urgió Dujovne. Éste pedía adelantar a 2019 entre 17.000 y 29.000 millones de dólares correspondientes al crédito concedido y que debían desembolsarse entre 2020 y 2021. El trámite tendrá que esperar, quizás hasta fin de mes. En una de esas el FMI adelanta parte, difícilmente todo lo pedido. Y habrá que ver si autoriza a que esos adelantos puedan ser empleados por el Banco Central para intervenir en la plaza y aplacar las ínfulas primaverales del dólar, tal como también lo solicitó el viajero a Washington.
Acá se nota de manera muy grosera la condición de dependiente que tiene Macri, un peón ni siquiera alfil norteamericano en la región. Cree que es decisivo el apoyo político de Donald Trump, cuando este personaje nefasto es caracterizado como una suerte de Adolfo Hitler por el cineasta Michael Moore. Y cuando el New York Times publica un artículo de alguien de la misma administración republicana que lo pinta como un tarado mental neonazi, cuyo gabinete trata de atarle las manos para que no lleve a EEUU al muere.
¿Y con ese presidente cree Macri que podrá resolver sus crisis?
El por ahora jefe de Estado no aprende. En 2016 sembró ilusiones sobre las perspectivas halagüeñas para la economía argentina que traería su vínculo con su amigo Trump, quien abriría el mercado para los limones argentinos.
Y ahora es otro cítrico mágico. Preguntado por Silvia Naishtat (Clarín 3/9) sobre la perspectiva económica, el ministro de Producción, Dante Sica (hasta hace poco alto funcionario de Peugeot-Citröen) contestó que era optimista «y que varias economías regionales se están poniendo de pie con las mandarinas que se exportan a China».
¿Macri apostó como cartas salvadoras a los limones con Trump y ahora a las mandarinas con Xi Jinping? ¿Se cree que los argentinos son unos zapallos?
Cuando se va al supermercado se sufre con lo caro que están los alimentos, que remarcan sus dueños, y antes los formadores de precios como Molinos Río de la Plata, Molinos Cañuelas, Arcor, Unilever, Bimbo, Nestlé, AGD, Coca-Cola, Pepsico, Mondelez, Las Marías, Mastellone y Danone. Estos monopolios no te suben 4 pesos sino mucho más.

Cuatro pesos por dólar.
Que el gobierno del PRO-FMI concite tantas críticas de gremios, entidades sociales y partidos opositores es algo normal. La mascarada de audiencia pública por el gas fue antesala de un nuevo aumento del 40 por ciento en la tarifa a partir del 1 de octubre. Eso alimenta la corriente antigubernamental.
¡Como será de grave la situación que aliados y base de clase del actual presidente están haciendo críticas y tomando distancias!
Eso se vio cuando las redes lanzadas para captar nuevas figuras para un recambio de gabinete fracasaron. Hasta los peces más gordos se escurrieron. Quedaron los de siempre, reducidos de 19 ministerios a 10, con heridos y lesionados varios (lo más doloroso serán los despidos de los empleados, no que Jorge Triaca pase de ministro a secretario).
Otro ejemplo es que la Mesa de Enlace Rural, disuelta en el goce del fin de las retenciones, reapareció con críticas a Macri por la reposición de ese límite a sus exportaciones. El criticado explicó que sólo pagarán 4 pesos por dólar, por dos años. De todos modos su relación con Palermo no será orgásmica como hasta ahora.
Por otro lado, el grueso de gremios de las 62 Organizaciones que manejaba el finado «Momo» Venegas como aliado íntimo del PRO, ha adherido al paro de la CGT.
Hasta aliados tácticos como el Movimiento Evita, que supo firmar una tregua de tres años con el gobierno a cambio de determinados acuerdos sociales, ahora por boca de Emilio Pérsico opinó que el presidente y los ministros «deben renunciar honorablemente» para dar paso a un «proceso de unidad nacional».
Quienes antes pactaron con el gobierno y lo ayudaron en leyes claves, como la bancada de Miguel Pichetto, muchos gobernadores peronistas, Sergio Massa, Hugo Moyano, etcétera, ahora lo condenan y negocian la reestructuración del peronismo. En principio para competir en 2019, pero también, por las dudas, para convertirse en gobierno provisional si Macri se baja antes.
¿Eso podría llegar a ocurrir? Habrá que convenir que esa hipótesis no es de ciencia ficción. Ya sucedió otras veces en la historia argentina, incluso en la reciente: Raúl Alfonsín terminó antes su mandato y Fernando De la Rúa se tomó el helicóptero.
La posibilidad está abierta y si llegara a ocurrir no sería culpa de quienes reclaman fuerte al gobierno por la crisis en que metió a la Argentina, sino de quien tomó todas pésimas decisiones vulnerando sus promesas de campaña.
El pícaro Moyano, ex aliado de Macri y ahora devenido opositor al punto de coquetear con una posible candidatura de CFK, declaró que el presidente «está más que incómodo y tiene ganas de rajarse». Eso es posible, pero por ahora es indemostrable. En cambio, que hay mucha gente que desea que MM se vaya porque no ve rectificaciones ni mejoras sino todo lo contrario, un agravamiento de la crisis de la mano del FMI, eso está a la vista.
La dudosa historia de los Cuadernos de la corrupción K, aunque varias de las historias puedan ser ciertas, ya no es consumida con la avidez de antes. El pan, que puede llegar a 100 pesos el kilo, concita la mayor atención. Esto se sufre en estómago propio y es todo cierto; lo de los arrepentidos colaboradores se mira por la tele y el 70 por ciento parece mentira.