Inicio Opinion Titanic 2019: ¿otro capitán, pero mismo rumbo al naufragio?

Titanic 2019: ¿otro capitán, pero mismo rumbo al naufragio?

LA SEMANA POLITICA

La situación económica y política es un desastre, reconocido por casi todos. La diferencia es sobre las culpabilidades. En el gobierno, como en el video sobre el Titanic, hablan de cambio de timonel. Pero igual hay peligro de naufragio.
SERGIO ORTIZ
Es un lugar común decir que no se aguanta más tanto parate económico y sus terribles consecuencias en una mayoría de los argentinos en sus ingresos y posibilidades de llegar a fin de mes. La propaganda del Anses se ufana de los miles de préstamos que dio a los jubilados, sin aclarar que son para pagar deudas y aumentar algunas calorías en su dieta o bien no tener que dejar de medicarse por el alto precio de los remedios.
No se salvan de ese naufragio quienes tienen empleo formal, porque el Indec asegura que para no ser pobre una familia tipo debe ganar 28.750 pesos mensuales. Y el salario promedio es de 16.000 pesos, de donde se deduce que casi ocho argentinos, de cada diez, perciben menos de la Canasta Básica Total. Por lo tanto, es muy discutible que «sólo» el 32 por ciento de los compatriotas esté viviendo por debajo de la pobreza. Deben ser muchos más.
Uno de los momentos más dramáticos es cuando a una familia le llega el telegrama de despido, por el abismo de inseguridad que se abre a sus pies. A veces ni siquiera las patronales cumplen ese recaudo legal. El damnificado se entera cuando concurre a su trabajo y encuentra las persianas bajas o bien en la guardia le dicen que no puede ingresar porque está despedido, o el lector de huellas le rechaza la suya. Así de impiadoso es el capitalismo dependiente decrépito, más en un tiempo de crisis.
En Dánica, Télam, Coca Cola, Ingenio San Isidro, Pedidos Ya!, Sancor, Electrolux, La Parmesana y muchos establecimientos se han producido despidos. La industria es el rubro más afectado por la recesión. En lo que va de la administración Macri, de algún modo hay que denominarla, hubo 134.200 despedidos sólo en el sector industrial privado.
En el gobierno de Raúl Alfonsín, la prensa económica llamó «capitanes de la industria» a los dueños de grandes empresas como Techint, Arcor, Molinos, Acindar, Pérez Companc y otros, que sellaron la suerte negativa del presidente radical. Ahora hasta una parte de esos emporios industriales frunce el ceño ante el gobierno que en 2015 llevaron a Balcarce 50. Sus negocios no florecen y en muchos casos decrecen. Allí está la base de las especulaciones del «círculo rojo» empresarial que cavila sobre la conveniencia de seguir respaldando al desgastado Mauricio Macri, o bien darle una jubilación anticipada y promover como aspirante presidencial a María Eugenia Vidal, dentro del oficialismo, o a Roberto Lavagna o Sergio Massa, dentro de la seudo oposición.
Esta semana se conoció un video en base a la película Titanic. Hay que aclarar que quien lo viralizó fue el economista ultraliberal Miguel Boggiano. La misma deja muy mal parado a Macri. El capitán del barco, en vista de las dificultades insalvables que le informa la tripulación, termina pidiendo «llamen a Vidal». No es fantasía. Una parte del «círculo rojo», al que también sirve Boggiano, considera mejor la opción del «plan V».

Manotazos de ahogado.
Siguiendo con la imagen marina, los últimos pasos del presidente parecen manotazos de ahogado. El plan «Precios Esenciales» no arrancó en la fecha prevista en ninguna parte ni mostró en góndola sus escasos 64 productos del «pacto de caballeros» del gobierno con supermercados grandes y grupos concentrados.
Y en el interín, los precios de esas segundas o terceras marcas subieron en comparación con el día de los anuncios. Muy pronto quedará registrado que el asado a 149 pesos es otra mentira monumental, como las famosas «pobreza cero», «no vamos a devaluar» y la «inflación es lo más fácil de resolver».
Aquellos monopolios abrieron el paraguas antes que llueva, aclarando que lo convenido está atado al dólar y su impacto en tarifas, combustibles y demás yerbas. El que avisa no traiciona. En las petroleras es vox populi que se viene otro aumento del 5 por ciento en las naftas. Los «Precios Esenciales» deberían llamarse «Precios Disparables».
Los 200 formadores de precios siempre los han manejado y seguirán manejando casi a su antojo, apostando a la especulación, la remarcación y el desabastecimiento, en tiempos y modalidades según su conveniencia. Gozan de casi impunidad frente a posibles correctivos de un Estado que con Cambiemos hizo profesión de fe dejar hacer «al mercado» (léase a esos monopolios).
Pero si encima el dólar se dispara, como en la semana pasada, entonces el libreto de aquellos especuladores tiene este plus: «no podemos mantener precios porque muchos productos son exportables y parte de los insumos están dolarizados, como los costos de transporte», arguyen.
Y a esos argumentos el gobierno no tiene con qué darle. El dólar llegó el jueves 25 a 47,47 pesos y si se toma de referencia los 9,76 pesos que cotizaba el 10 de diciembre de 2015, cuando asumió Macri, hubo una devaluación del 386,3 por ciento. Y el dólar futuro se negocia más de 60 pesos para diciembre próximo, de modo que la escalada aún tiene previsto seguir su recorrido, letal para el costo de la vida.
Pese a esos datos duros pegando ídem en los asalariados, la CGT de Héctor Daer y Carlos Acuña no se sumó al paro convocado por el Frente Sindical y las dos CTA para el martes 30. Todo indica que la convocatoria será amplia y con mucha presencia en las calles. Esos dos burócratas y otros también están en el Titanic, pero creen tener la vida asegurada por sus vínculos «non sanctos» con el capitán. Es posible que los marineros de abajo quisieran arrojarlos al mar.

El iceberg.
El gobierno ya está haciendo agua por todas partes, aún antes de haber chocado definitivamente con el famoso iceberg. Hasta sus aliados de siempre ponen reparos y deslizan críticas como las del «círculo rojo». Algunas son mediáticas, como las columnas de Marcelo Bonelli en Clarín. Otras son más concretas como la Bolsa de Wall Street bajando el pulgar en 10 por ciento a acciones de empresas y bancos líderes de Argentina. Revistas especializadas del gran capital hablan abiertamente del riesgo de default, aunque difieren en la fecha tentativa del desastre. Los seguros contra riesgo de cesación de pagos también aumentan en el mercado internacional, tanto como el riesgo país del JP Morgan que orilló los mil puntos.
En esas condiciones el actual presidente busca unificar a su tropa, ratificando que él es el candidato para octubre y negándose a remover ministros. En esto último tiene parte de razón porque un recambio de figuras en el gabinete no oxigenará su gobierno y mostrará más debilidad. Lo otro, obstinarse en competir contra todos los pronósticos desfavorables, puede terminar arruinando el plan V, de Vidal, porque el recambio estaría apareciendo a último momento, como otro manotazo de ahogado.
Con una economía en llamas y con la pésima imagen de Macri retratada con diferencia de pocos puntos en todas las encuestas, de consultoras propias y extrañas, las consecuencias políticas son diferentes según los distintos planos.
Para la mayoría trabajadora, capas bajas, medias e incluso una parte de las altas, el futuro inmediato es de profundización de la crisis, parate de la economía, fuga de capitales y mayor inflación. Asomados o no a la cubierta, con o sin catalejos, se ve venir el iceberg y cunde el pánico y la desesperación porque se pueden perder cosas muy importantes, no sólo los ahorros, si aún los hay.
La gravedad del asunto es tal que por el lado del gobierno se plantea el mencionado plan V. Y desde el campo nacional y popular se empieza a oír la posibilidad de pedir un gobierno provisional ahora, sin esperar el impacto con el iceberg, como única manera de llegar a buen puerto y votar de modo relativamente normal en octubre.
Un dato favorable pero insuficiente fue la aparición de los 20.000 ejemplares de «Sinceramente», el libro de Cristina Fernández de Kirchner, rápidamente agotado en librerías. Es positivo porque es una manera de marcar presencia política de alguien muy bien considerada en las encuestas y en un sector de la población. Sin embargo, el libro por su contenido y definiciones no aclara la cuestión central: si CFK será o no candidata, y en caso de serlo, en base a qué frente político y con qué programa de acción inmediata para combatir la crisis anulando los acuerdos con el FMI.
Desde el oficialismo se miente a la población con que «todo pasa». Y desde la oposición no se concretan propuestas políticas, programas e incluso candidatos. Se navega en las indefiniciones y se pierde el tiempo en la rosca. Ellos parecen subestimar el riesgo de colisión y hundimiento del barco donde viajamos todos. Dejan en manos del pésimo timonel MM que siga nomás con su rumbo de catástrofe de corto plazo.
En el hundimiento del Titanic hubo víctimas de todas las clases, pero muchísimas más de viajeros menos pudientes y tripulación común. Los botes y salvavidas fueron en su mayoría para las minorías adineradas. Es la historia de la humanidad, los naufragios y las crisis económicas terminales. Aún los analfabetos políticos, esos que dicen que la política no les interesa, deberían saberlo.