Todos los fuegos y luego el Portezuelo del Viento

Señor Director:
He contado que cada vez que encaro una nota para este espacio, la memoria, actuando con independencia, me tira un nombre, una frase o un verso que casi siempre acepto como una manera de introducirme en el tema. Está vez me presenta “Todos los fuegos el fuego”. Sé que es el título de ocho cuentos de Julio Cortázar, el primero de los cuales, sobre un atascamiento en una carretera, me produjo mareo inicial y forzó nuevas lecturas hasta entender que para nada hablaba del fuego, aunque éste fue un “elemento” para los griegos, algo determinante como componente central de muchas y variadas realidades naturales.
El tema que he escogido, luego de la lectura matinal de nuestro diario del miércoles 10, es el proyecto Portezuelo del Viento, para tomar aguas del río Grande, un afluente importante del Colorado. La madeja de situaciones que se vienen desarrollando a partir de que La Pampa, en soledad en este caso, ha interpuesto acción judicial para que esta vez el presidente de la Nación no sea quien laude, por haber comprometido opinión parcial en favor de Mendoza.
Que La Pampa no tenga compañía en este recurso indica que las otras provincias integrantes de COIRCO y en particular Río Negro y Buenos Aires, no comparten nuestra preocupación por una obra que puede significar, como el dique anterior sobre el Atuel, que la provincia de aguas arriba, de no ser controlada (y no lo ha sido de manera eficiente en el Atuel hasta la reciente intervención de la Corte Suprema) puede repetir la conducta con respecto al Colorado, comprometiendo severamente un caudal que ya soporta otras amenazas por el cambio climático.
Dado que el presidente no ha laudado, el recurso judicial de La Pampa es un acto fundamentado por nuestra provincia con la realidad de lo acontecido con el Atuel y la condena de todo nuestro oeste a un destino de travesías y lugares secos predominantes. Sin embargo es verdad que el presidente ha comprometido opinión a favor de Portezuelo del Viento y, además, viene de hacer una extraña manifestación sobre el Colorado y su presunto desaprovechamiento. Si bien esta afirmación carece de base verificable ahora, quien la hizo parece ubicarse en un tiempo ya lejano, cuando el Colorado corría libre hasta el mar. Sin embargo, en el caso de La Pampa el agua siempre fue utilizada para el riego de las chacras y desde hace más de medio siglo se iniciaron otros usos y quien quiera ver podrá ver que éstos crecen día a día y alientan la idea de que habrá un futuro para La Pampa y abajeños en tanto el Colorado siga con caudal apropiado. Hay que estar en otro tiempo para no ver los aprovechamientos actuales en Río Negro y en un importante sector de Buenos Aires. Esta alteración e interpenetración de los tiempos es el rasgo que da singularidad a los cuentos de Julio Cortázar y en particular en el primero de ellos.
Dado que en el mismo tiempo el diputado radical Martín Berhongaray, de nuestra legislatura, y presidente del comité radical de Santa Rosa, ha creído necesario dejar saber que se ha dirigido al gobernador mendocino, que ahora es también presidente nacional de la UCR, a quien le pide que tenga en cuenta que ahora es representante de los radicales de La Pampa y sepa que el presidente de la Nación nunca podría laudar válidamente en contra de lo que establecen la constitución nacional y las leyes de presupuestos mínimos que dicen con toda claridad que sin el consentimiento de La Pampa no se puede construir Portezuelo.
El hecho de que, por otra parte, La Pampa niegue su consentimiento a esa obra hasta tanto se lleve a cabo un estudio de sus efectos ambientales en toda la cuenca, vuelve a instalar el caso en el momento en que, en el relato de Cortázar, se abre la autopista y todos los viajeros retoman su tiempo real, su personalidad en el tiempo presente, como si cuanto sucedió allí fuese una ficción, un sueño. O, sencillamente, algo que nunca se vivió.
Atentamente:
Jotavé