Trasvasamiento de carambola

LA SEMANA PAMPEANA

I – En una administración que se precia de ser experta en la gestión de la cosa pública, la noticia sobre el doble empleo del Ministro de Obras Públicas (que no renunció a ser presidente de Vialidad Provincial pese a que la ley se lo impide expresamente) y las graves consecuencias que ese acto ilícito provocaba en las empresas que debían cobrar cheques oficiales y no podían hacerlo, sorprendió a propios y extraños. Un acto así debió costarle el puesto a los encargados de las áreas legales y técnicas no solo porque es inadmisible sino además porque, expone innecesariamente al gobierno en un momento en el que está particularmente vulnerable luego de perder las elecciones y renunciar el gobernador a ser candidato.

II – ¿Se trató solo de un error? Nadie salió a aclararlo ni a asumir las culpas. Nadie creyó necesario explicarle a la ciudadanía por qué se había actuado de esa forma ni tampoco pedir disculpas a quienes se perjudicó con la demora de los cheques que no se pudieron pagar. Todos los involucrados prefirieron actuar como si nada hubiera pasado, enmendar la ilegalidad con la renuncia del funcionario a VP para destrabar los pagos y hacer como si nada. Días después de la renuncia a Vialidad, se supo que el ministro fue nombrado delegado en el Ente Ejecutivo Casa de Piedra. La explicación fue, esta vez sí, que le correspondía ese lugar por ser el ministro de Obras Públicas.

III – Esta capacidad de nombrar a una persona en tantos lugares a la vez no pasó inadvertida para quienes reclaman desde hace tiempo que se nombren los representantes gremiales y de la oposición en otros organismos colegiados cuya ley obliga a integrar con miembros surgidos de esos sectores. Al reclamo añoso de la oposición política para que se integre el directorio de Pampetrol con miembros de su parcialidad como lo exige la ley, se sumó en la semana el reclamo del sindicato vial que pide se cubra el lugar en el directorio de Vialidad Provincial de un integrante surgido de sus filas. Pero no son los únicos organismos estatales cuya representación no oficial es motivo de reclamo. El directorio de Aguas del Colorado, la empresa que gestiona el Acueducto y la fibra óptica, tiene un lugar reservado al movimiento cooperativo que no ha podido, en muchos años, nombrar allí a su representante. En su lugar el gobierno se ha arrogado caprichosamente la potestad de hacerlo burlando el espíritu de la ley de creación del organismo.

IV – La semana estuvo atravesada también por otro de los conflictos que empañan el último tramo del gobierno de la provincia. No fue esta vez un conflicto por nombramientos sino por, podría definírselo así, un “des-nombramiento” al renunciar el gobernador a ser candidato a intendente de Santa Rosa. Mientras el PJ se dividía entre quienes hablaban de un “renunciamiento” del gobernador en pos de la unidad y otros preferían definirlo sin anestesia como una “fuga” de quien nunca pensó seriamente en ser más que un candidato testimonial, el organismo directivo del partido resolvió salir rápidamente de la crisis nombrando de manera unánime en esa candidatura al, hasta entonces, candidato a vice intendente, el ministro de Bienestar Social. El flamante candidato a gobernar la capital provincial es un hombre del riñón del gobernador.

V – En estas horas de pases de facturas y enfrentamientos sordos y ruidosos entre jorgistas y vernistas, el flamante candidato ha logrado una posición de equilibrio y acercamiento con los ganadores de la interna provincial. Así se lo vio en la reunión de intendentes que convocó el candidato a gobernador y dispuesto a entrevistarse con el intendente capitalino, también enfrentado con el jorgismo. Su posición contemporizadora en la fuerte disputa que divide a facciones que aparecen irreconciliables dentro del partido del gobierno se debe, seguramente en buena medida, a su pertenencia a una generación distinta a la que hoy ha dividido al partido entre jorgistas y vernistas-marinistas. Es casi paradojal que este papel de prenda de unidad que ha venido a cumplir luego de la renuncia del candidato electo confirme, casi de rebote, las bondades de la prédica del renunciante para que el justicialismo pampeano comience un proceso de “trasvasamiento generacional”. Si ese trasvasamiento al que dio lugar su renuncia fue buscado u obligado será motivo seguramente de opinión. Lo que está fuera de toda duda es que la crisis de unidad que enfrentó el PJ con su renuncia tiene hoy, por ese trasvasamiento casi de carambola, una nueva oportunidad de renacimiento. (LVS)