viernes, 20 septiembre 2019
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Un cambio de paradigma

Hasta hace algunos lustros la idea de generar energía eléctrica por fuera del Sistema Interconectado Nacional era visto como algo impensable en nuestra provincia. De ahí que la iniciativa de la Cosega, la cooperativa eléctrica de General Acha, de incursionar en el terreno de la generación mediante turbinas eólicas no tuviera seguidoras entre sus hermanas. La apuesta a salirse del SIN prácticamente no figuraba en el radar del movimiento cooperativo pampeano.
Pero hoy el panorama es diferente. La evolución tecnológica y el cambio climático son dos factores que empezaron a cobrar fuerza. Las crecientes demandas sociales frente al cuidado de la naturaleza merecieron tratamiento en las más altas instancias políticas nacionales e internacionales. Se empezó a hablar de «energías limpias» como aquellas generadas por fuentes amigables con el ambiente en contraposición a las que requieren quemar combustibles fósiles, levantar enormes embalses en los ríos o construir poderosos reactores nucleares. Ante el nuevo escenario muchos países -los desarrollados en primer lugar- comenzaron a adoptar como políticas de Estado la diversificación de la matriz energética incorporando entre las alternativas a la solar y la eólica.
El ofrecimiento que el candidato a gobernador por el oficialismo acaba de presentarle al movimiento cooperativo pampeano para comenzar a generar energías limpias y renovables es una apuesta ambiciosa que debe ser vista con sumo interés. En principio porque se trata de una iniciativa «en conjunto» entre las entidades solidarias y el Estado, una asociación que en la provincia aquilata una larga y fructífera experiencia. No puede dejar de considerarse al respecto que este esquema es opuesto por el vértice al que viene ensayando el gobierno nacional, que le ha dado absoluta prioridad en sus proyectos a las grandes compañías de capital privado nacionales y extranjeras.
El cambio de paradigma que implica dejar de depender de los grandes generadores del país y comenzar a «fabricar» una parte sustancial de la energía que consumen los pampeanos requiere de grandes inversiones y es ahí en donde el Estado deberá jugar un rol fundamental. Las cooperativas cuentan con un activo inapreciable: son entidades sanas y transparentes con relación a su situación económica y financiera. Todos los años exponen sus cuentas ante sus asociados y estos tienen la oportunidad de controlar a las sucesivas gestiones. Por esa razón, entre otras, sus dirigentes son remisos a embarcarse en aventuras de incierto porvenir, y la actual situación de zozobra que vive el país no ayuda a la hora de pensar en proyectos de largo plazo que requieren costosas inversiones.
Que esta idea se haya lanzado en plena campaña electoral no debería ser obstáculo para avanzar en su estudio y, todavía más, para involucrar a las restantes fuerzas partidarias de la provincia. Este tipo de proyectos, independientemente de quien haya sido su primer impulsor, excede en mucho a las parcialidades políticas y requiere de los consensos básicos que los pampeanos han sabido lograr. La reciente iniciativa de Empatel y su buena recepción en todo el arco opositor así lo demuestra.