Un gran paso

La pasada semana los pampeanos se vieron sorprendidos por una noticia relativa a los recursos hídricos provinciales: la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aceptó un pedido de la Fundación Chadileuvú para comenzar a tratar en su seno el caso del río Atuel. Está de más destacar la importancia de esta resolución ya que implica que el antiguo problema pampeano ha alcanzado, oficialmente, trascendencia internacional después de ser evaluado por el organismo en donde están representados todos los países del planeta. El área encargada de estudiar y evaluar el tema dentro de la ONU es la Relatoría del Agua, que es el organismo especializado dentro de la estructura burocrática
Este acontecimiento, además de su relevancia, es demostrativo de que los argumentos de nuestra provincia son valederos, al punto de hacer que se pronuncie un organismo absolutamente neutral. Así el problema de un río interprovincial (que se vincula estrechamente a otro tanto o más grave, como es el de la gran cuenca Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó, absolutamente ignorado por Nación y hasta negado por las provincias de San Juan y Mendoza) aparece ahora en un plano mucho más trascendente, donde la posición cuyana, analizadas las pruebas, ha perdido sustento.
Seguramente muchos pampeanos se preguntarán cómo llegó este problema regional a tener tratamiento en semejante instancia internacional. La respuesta es sencilla: fue la Fundación Chadileuvú, entidad que desde hace más de un año viene impulsando acciones para alcanzar esta posibilidad. Es cierto que el caso del Atuel no es absolutamente desconocido en el plano internacional; algunos investigadores y técnicos locales ya lo han planteado en encuentros científicos, simposios especializados y publicaciones aunque siempre como iniciativa particular o con el auspicio de alguna entidad (la misma Fuchad entre ellas). Pero ante un organismo de tanto peso como la ONU nunca hasta ahora se habían realizado gestiones efectivas.
La noticia, aunque trascendente, no implica una solución definitiva al problema pero demuestra fehacientemente dos cosas: en principio, que debidamente planteado el tema del Atuel es trascendente y digno de ser considerado por los más altos organismos internacionales; y también que este nuevo paso dado por La Pampa significa un golpe efectivo a la postura mendocina y debilita sus argumentaciones.

Igual que siempre
El ingreso de agua al territorio pampeano por el cauce del río Atuel se verá incrementado ahora con la decisión del gobierno mendocino de aumentar las sueltas para favorecer la actividad turística. Como siempre, no hubo ningún aviso a nuestra provincia a pesar de la difícil situación que viven los pobladores en el oeste quienes
están siendo asistidos para que sus hogares no sean inundados por esta sorpresiva creciente.
Mendoza vuelve a proceder en forma unilateral y desentendiéndose de la (mala) suerte de sus vecinos de aguas abajo. En las épocas de normalidad hídrica, justificando la apropiación total del río bajo el falaz argumento de que el agua “no le alcanza”. Ahora, en un ciclo de abundancia, manejando a su antojo el régimen de los embalses sin contemplar en absoluto las necesidades de los pampeanos.
Es de aguardar que los organismos competentes de nuestra provincia continúen documentando estos eventos con el fin de seguir acumulando pruebas que demuestren el comportamiento arbitrario de la provincia cuyana. Con un nuevo juicio ante la Suprema Corte en pleno desarrollo, nunca será demasiado el aporte de elementos probatorios que revelen las consecuencias que se padecen en nuestro territorio a partir de decisiones unilaterales que se adoptan en Mendoza sobre un recurso hídrico que, como ya dictaminara el alto tribunal nacional, es interprovincial.

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