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Un intento de apropiación

Los resultados del operativo Aprender 2018 ubicaron nuevamente al sistema educativo pampeano como uno de los mejores del país. La prueba, que realizaron todos los alumnos de sexto año de la escuela primaria de la provincia, mostró que en el área de Lengua, los niños pampeanos están ocho puntos por encima de la media y con una mejora de diez puntos en relación a la misma prueba del año anterior. En Matemática, en tanto, el promedio provincial fue seis puntos mejor que el resto de los estudiantes argentinos.Este resultado, que el gobierno nacional ha querido apropiarse como fruto de su gestión, es, en realidad, fruto de un esfuerzo estrictamente local. No escapa al lector informado que el resultado de la prueba es contemporáneo con una retirada general del Estado nacional en todos los órdenes, incluyendo a la educación. Las políticas de ajuste han restado al presupuesto educativo millones de pesos cuya más patética comprobación lo es, para nuestra provincia, la pomposa promesa de construcción de 3.000 jardines de infantes que el propio presidente de la Nación realizó en Ingeniero Luiggi al inicio de su gestión y no ha hecho ninguno.
Las cifras del ajuste educativo son catastróficas: de acuerdo a un informe realizado por universidades argentinas, este año «la educación perderá participación en el presupuesto nacional» porque pasará del «7,1 por ciento en 2018 al 5,5 en 2019. La tendencia al descenso en esta participación se mantiene desde 2016, con una muy leve excepción en 2017. El presupuesto educativo del Estado nacional será en 2019, en términos reales, un 17 por ciento más bajo que el de 2016 (de 122 mil millones a 101 mil millones). Como en este período la cantidad de estudiantes en todo el sistema educativo habrá aumentado en 500 mil, la inversión educativa real por alumno en el período que va de 2016 (último presupuesto aprobado bajo el gobierno anterior) a 2019 será un presupuesto un 20 por ciento más pobre».
En este panorama, que el Presidente salga por cadena nacional a sostener que la mejora en el operativo ha sido fruto de su gestión, solo parece atribuible a la necesidad política urgente de mostrar resultados que la realidad se encarga de desmentir. Son afirmaciones carentes de respaldo fáctico que cuentan con la complicidad de un «nuevo periodismo» argentino que, en vez de mostrar la realidad, están dispuestos a ocultarla. Sólo así es posible que el mandatario diga sin ponerse colorado que estamos mejor que en 2015.
Las estadísticas muestran con claridad que fue justo ese año, el último del anterior gobierno, cuando se detuvo la creciente inversión educativa y la curva comenzó a descender marcadamente.
Contrariamente, en La Pampa, se ha logrado mantener los niveles de inversión educativa y de remuneración al sector docente y son, claramente, los resultados del operativo Aprender en la provincia, una prueba de ese esfuerzo presupuestario lugareño. Pero no solo en el área estrictamente educativa se ha sostenido el andamiaje que hace posibles resultados educativos superiores al del resto del país. Paralelamente La Pampa viene sosteniendo una cobertura alimenticia a la niñez más vulnerable, imprescindible si se quieren resultados mas o menos dignos en el aprendizaje ante la deserción de la Nación que ha estado paulatinamente abandonando sus compromisos con las provincias al punto que ha sido La Pampa la que sostiene hoy la mayor parte de la Tarjeta Alimentaria.