Un invierno mucho más crudo que el de Alsogaray

LA SEMANA POLÍTICA

El día antes al inicio del invierno, el FMI anunció que el crédito al gobierno de Macri era un hecho consumado. Obvio, con las clásicas condicionalidades del ajuste, como en todo el mundo. Será un invierno peor que los de Alsogaray.
EMILIO MARÍN – Era una desgracia anunciada que estaba al caer, pero simbólicamente se produjo el 20 de junio, Día de la Bandera, haciéndola jirones. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, confirmó que se había concedido a Argentina el crédito a tres años por un total de 50.000 millones de dólares. Para justificarse, la madame francesa volvió a elogiar el rumbo neoliberal del gobierno argentino. Y también por las dudas, aclaró que el programa en que se basó el pedido de empréstito, era del país solicitante. No sea que después, si hay fracaso, le pasen la factura al Fondo…
Unos días antes se habían conocido algunos detalles, no todos, de la Carta de Intención firmada entre las partes, donde las obligaciones corren a cuenta de la domiciliada en Buenos Aires. Es un libreto archiconocido por este país y la dura experiencia de otras naciones que han pasado por esta dolorosa experiencia.
El gobierno se obliga a bajar el gasto público para disminuir el déficit fiscal y llegar a emparejar las cuentas primarias en el 2020 (el déficit de cuenta corriente seguirá alto entre otras cosas por el nuevo endeudamiento y los fuertes pagos de capital e intereses).
Esa baja del gasto impactará en el empleo público y los salarios del sector, así como en jubilaciones y pensiones. También recortará la obra pública, con la pérdida de muchísimos puestos de trabajo. ¡Cómo será de recesivo el acuerdo que hasta el antiguo burócrata y colaboracionista de gobiernos y patronales, Gerardo Martínez, de la UOCRA, denunció que se caerán en los próximos días unos 40.000 empleos en la construcción, sumándose al paro general de mañana 25!
La lista de daños sigue. El acuerdo obliga a Macri a seguir recortando subsidios del Estado a los servicios públicos. Esto significa que los tarifazos seguirán, aún sin el maldito Juan J. Aranguren en Energía y Minería. Su sucesor, Javier Iguacel, también procedente de petroleras privadas como Pluspetrol, reiteró que en septiembre y octubre vendrán nuevos aumentos de luz y gas. Y el mes próximo volverán a subir las naftas y combustibles, siguiendo las políticas acordadas por el ex CEO de Shell con sus colegas empresarios.
El fortalecido ministro de Hacienda (fortalecido en la interna del PRO-Cambiemos, pero debilitado en la consideración pública) abrió el paraguas y dijo que los próximos dos o tres meses van a ser muy difíciles, sobre todo por las pulseadas cambiarias.
El flamante titular de Finanzas, Dante Sica, fue más allá y admitió que esta segunda parte del año será muy complicada para la economía y la población. Aludía a la recesión y caída del Producto Bruto del segundo semestre, y al galope inflacionario que no piensa volver a ser un trotecito. A la gente le dijeron que el gobierno ya no tenía meta inflacionaria, después de los dibujos desairados por la realidad. En cambio al FMI sí le reconocieron que la inflación será del 27 por ciento.
En suma, el comenzado invierno 2018 será mucho más cruel que el de 1962 con el capitán ingeniero Alvaro Alsogaray manejando la economía de Frondizi.

Un paro masivo.

A tono con las políticas privatistas de recursos públicos, circulan denuncias más o menos fundadas sobre lo que hará Macri en perjuicio de jubilados y el Fondo de Sustentabilidad de la Anses, antes amenazado por negocios con fondos qataríes. El periodista Alejandro Bercovich y el diputado Rodolfo Tailhade denunciaron que el director ejecutivo de aquel Fondo del Anses, Juan Martín Monge Varela, es un ex ejecutivo de la norteamericana Met-Life, de la ex AFJP mismo nombre, con juicios contra Argentina en el CIADI. El legislador K calificó a Monge Varela como “otro vampiro puesto a cuidar un banco de sangre”, listo para liquidar el Fondo de Sustentabilidad y volver al sistema de AFJP.
Habrá que aguardar un poco antes de confirmar que ese plan privatista esté realmente en marcha, como esos elementos permiten suponer. No siempre las denuncias de Tailhade tienen éxito, pero eso no significa que no sean certeras. Esta semana hubo un fallo del juez federal Sergio Rodríguez sobreseyendo al actual titular del Banco Central, Luis Caputo y su esposa, denunciados por aquél de haber sido parte de la operatoria dólar a futuro en 2015 y luego, ya como miembro del equipo económico, haber resuelto la devaluación y las ganancias de esa operación. Para el juez Rodríguez esa conducta no fue reprochable penalmente…
Ese conjunto de negociados, especulación, corrida del dólar, pacto con el FMI y larga vida a los tarifazos, con un notorio enfriamiento de la economía y no precisamente por el invierno, llevó a la CGT, varias centrales y sindicatos a ponerle fecha del 25 al tercer paro general contra el gobierno del PRO-Cambiemos. “Hemos caído en las garras del FMI” fundamentó el ex agente del Batallón 601, Martínez. Si hasta traidores del nivel de Armando Cavalieri (Comercio) han declarado su repudio al ajuste y adherido a la medida de fuerza.
Además del oportunismo de estos personajes (los mismos que hace poco firmaron sus paritarias por el 15 por ciento en cuotas impuesto por MM), tiene que haber un mar de fondo en las bases sindicales para entender la convocatoria a la huelga general. Hasta un tipo como Roberto Fernández (UTA), otro firmante de esas migajas, cómplice de despidos de choferes y trolebuseras en Córdoba y perseguidor de Metrodelegados, se sumó al paro.
Las cuentas del ajuste son ominosas y muy claras para quien quiera verlas. Jorge Triaca dijo que el paro no sirve para nada. Falso. Servirá para mostrar al país el nivel de aislamiento del gobierno, en particular su plan económico-social. Ese ministro no quiere homologar la paritaria de Hugo y Pablo Moyano, de Camioneros, de un 25 por ciento de aumento, pero los macristas admitieron al FMI que la inflación de 2018 será del 27 por ciento y puede ser mayor. Se chocaron con el camión de Moyano. O mejor aún, con la realidad.

Enfriar el partido.
La vicepresidenta Gabriela Michetti viene haciendo todo para enfriar el partido que viene perdiendo frente a la media sanción de Diputados del proyecto que legalizó el aborto con la histórica votación del 14 de junio pasado.
Michetti es parte de la dirigencia del PRO-Cambiemos, para ser justos también del peronismo y otros partidos confesionales, que busca una votación de sentido opuesto en el Senado.
No son solamente posturas políticas e ideológicas diferentes a las de las mayorías transversales de la sociedad, sobre todo de mujeres pero también de hombres, identificadas con el pañuelo verde. Esta mayoría se evidenció en general en el grosor y pasión de las movilizaciones verdes, mucho más numerosas en la calle y en las redes que las de sus contendientes que dicen defender “las dos vidas”.
Esa correlación de fuerzas se notó también, aunque en forma más ajustada, en aquella votación del jueves 14, cuando la petición femenina y de salud pública ganó por 129 contra 125.
Al principio, en medio de la euforia, se creía que el Senado completaría el trámite antes de entrar en la pausa invernal. Es que los tres sectores más numerosos, de la UCR, el PJ y el kirchnerismo, mostraron disposición a un rápido dictamen. Luis Naidenoff, Miguel Pichetto y Marcelo Fuentes sellaron esa voluntad.
Luego se vio que no será tan rápido ni fácil. Michetti, con el proyecto ingresado el martes 19, decidió en forma inconsulta girarlo a cuatro comisiones, algunas de las cuales no tienen razón de ser, como la de Asuntos Constitucionales. Se trasuntó en ello la táctica de los antiabortistas para que, en caso que no puedan frenar el proyecto en la Cámara Alta, y si es convertido en ley, proliferen sus planteos judiciales de anticonstitucionalidad.
Si fuera por la vicepresidenta, recién en septiembre podría el Senado analizar esta cuestión. Este miércoles los bloques que discrepan con esa intención de darle largas al asunto querrán impugnar ese trámite y reducir el análisis a dos comisiones: Legislación Penal y Salud. De lo contrario, si Michetti se sale con la suya, disfrazando sus intenciones dilatorias con reglamentarismo, se prolongarán las discusiones.
La lógica indica que si el miércoles hay frente al Congreso otro pañuelazo de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, público y gratuito, y adentro del edificio opera unido el terceto Naidenoff-Pichetto-Fuentes, el plan dilatorio puede fracasar. De todas maneras, como quedó advertido, la estrategia de judicializar sigue en pie, como la espada de Damocles-Vaticano.
El bando reaccionario no está derrotado del todo y busca presionar sobre los senadores desde los púlpitos y parte de la corporación médica privada que adelantó no cumplirá con la ley por objeción de conciencia. Los mal pensados creen que, además de los dogmas religiosos, pesa en esas empresas la razón monetaria de seguir cobrando buena plata por los abortos privados a mujeres que pueden pagarlos.
El que no sabe si podrá enfriar el partido es Jorge Sampaoli. Según lo que ocurra con Nigeria, el actual invierno puede reafirmarse como el peor.