Un libro que se instala en el Corazón de un debate actual

El escritor uruguayo Eduardo Galeano, recientemente fallecido, alcanzó notoriedad por su otra manera de contar la historia de nuestra región en los años de la dominación colonial española.
El libro que tituló Las Venas Abiertas de América Latina, aparecido hace cuatro décadas, diría que sorprendió a muchos de sus lectores, porque si bien los hechos centrales que relata no eran desconocidos, la forma de presentarlos, entresacándolos del contexto habitual, produjo el efecto de una revelación. La actitud de quienes lo leyeron, según mi experiencia, no fue de indiferencia, pero diría que colocó ese relato en una especie de limbo, como el de las almas que no eran admitidas en el cielo, pero tampoco enviadas al infierno (en la creencia cristiana, que ha sufrido correcciones recientes).
Yo había conocido tempranamente el relato de fray Bartolomé de las Casas, el cual contiene muchas de las denuncias que siglos más tarde recogería y ampliaría Galeano. A pesar de los duros conceptos que Las Casas utilizó para hacer conocer sus denuncias por el maltrato del español a los indígenas, este conocimiento no me llevó a cuestionar el suceso de la llegada de Colón ni el proceso de instalación de los españoles, primero, y de otros europeos poco después, en nuestro continente. Quiero decir que seguí aceptando la idea dominante que ve en el “descubrimiento” un momento trascendente de la historia del hombre. Esta era entonces la creencia más compartida, aunque ya los revisionistas de la historia, argentinos y de otros lugares de América, venían revelando documentación que proponía modificar esa mirada. Pero el revisionismo temprano no modificó la lectura dominante del proceso que siguió a la llegada de las naves de Colón.

Momento.
En los primeros años del siglo veinte, los argentinos recién comenzábamos a revisar nuestra propia historia y el tema no tardó en hacerse complejo cuando el mundo europeo entró también en un proceso de crisis que condujo a las dos guerras mundiales. Entonces, cuando esas guerras, los argentinos acentuamos nuestra pertenencia a la cultura europea y si bien mayoritariamente nos inclinamos por Francia e Inglaterra, también aparecieron fuertes expresiones que, con un manto de nacionalismo, derivaron hacia posiciones opuestas. Cuando, dentro de esa etapa, se produjo la irrupción del peronismo, el cual se fue definiendo como revisionista, no tanto del relato histórico total como de las situaciones socioeconómicas resultantes de la adopción de una política, principalmente económica, que admite como convenientes muchas formas de dependencia con respecto a las potencias europeas, por entonces todavía en plena etapa del colonialismo.
A diferencia de los Estados Unidos, que se aislaron de Europa y se dedicaron a consolidar y ampliar el dominio de un territorio, en estas latitudes la colonia española, si bien se declaró independiente políticamente de España, desarrolló políticas económicas fuertemente vinculadas a una Europa que aprovechaba el beneficio de sus dominios coloniales (había puesto pie en las regiones asiáticas que motivaran el viaje colombino, interrumpido por la interposición de un nuevo continente hasta entonces no conocido como tal) para desarrollar rápidamente su industria y su tecnología. Al mismo tiempo, las antiguas colonias españolas entendían que su destino estaba ligado a la producción primaria, sin valorar el saldo desfavorable del intercambio con las naciones que habían apurado su industrialización.

Impacto.
El relato de Galeano, sobre el otro aspecto de la colonización hispana, llegó cuando ya estaba planteado el debate entre quienes preferían la economía primaria y quienes proponían iniciar cuanto antes nuestro propio y demorado desarrollo industrial. Contemporáneamente con la aparición de Las venas abiertas de América Latina se producía la dictadura iniciada en l976, que puede ser leída como otro momento de la lucha por cambiar las bases de sustentación de nuestra independencia.
El libro de Galeano tiene ahora muchos lectores que llegan a él como si se tratase de una novedad y lo hacen también cuando sigue sin definición la política de desarrollo que nos es más conveniente. En estos días ha comenzado a editarse esa obra en fascículos que ilustra el dibujante Luis Scalfati. Lo hace el diario Página/12 y entrega los fascículos como parte de su edición, sin precio adicional. Es obvio que Las venas abiertas es entendido como una fuente de información necesaria para las batallas políticas de nuestros días.