Un nuevo show contra Milagro Sala: el “caso de las bombachas”

NO LA LIBERAN Y LE INICIAN CAUSAS GROTESCAS

Huevos y bombachas: parece un sketch de Peter Capusotto pero no lo es. Es la evidencia de la
persecución política, mediática y judicial de Cambiemos contra los líderes sociales en estos nuevos tiempos.
TALI GOLDMAN*
Un nuevo juicio contra la líder social jujeña Milagro Sala, impulsado por el gobernador Morales, se anuncia como el próximo show mediático pre-electoral de Cambiemos. Mientras sigue sin cumplirse la resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que ordenó otorgarle prisión domiciliaria, el nuevo caso se inició por una denuncia presentada por el hijo del gobernador. Y el abogado que actuará en el juicio es el representante de Morales en “la causa de los huevazos”.
Milagro Sala no tiene ni paz ni respiro. Aún espera que la trasladen a la construcción de El Carmen para cumplir la prisión domiciliaria, pues ya pasó un mes de la resolución de la CIDH que así lo ordenó. Y la próxima semana volverá a sentarse en el banquillo de los acusados por una insólita causa, en la que otra vez el gobernador Gerardo Morales es el impulsor.
El expediente que se eleva a juicio se conoce como “el caso de las bombachas” y tendrá lugar los días 6, 7, 14 y 15 de septiembre. Será la segunda vez que Milagro Sala tenga que sentarse frente a los jueces. La primera fue en diciembre de 2016 por otra causa denominada “huevazos”, en la que había sido acusada por escrachar a Morales en el año 2009.

La denunciante, presa.
La “causa de las bombachas” se inició en octubre de 2014 cuando Natalia Vargas, la hija de María Molina, integrante de la Tupac Amaru y cercana a Milagro Sala, fue a pasear a una feria y se encontró con un puesto que estaba vendiendo ropa que le habían robado a su madre. Molina ya había presentado en agosto de ese año una denuncia por la sustracción de su cartera con las llaves de su domicilio.
Ese día, en la feria, detuvieron a la vendedora y a Natalia, y llevaron a ambas a una comisaría. Pero a los pocos minutos los oficiales liberaron a la acusada y dejaron demorada a Vargas. Según denunció la comisaria Angela Cabrero, jefa de la seccional 56, Milagro Sala la llamó para amenazarla. Tres años después, esa denuncia llega a juicio. Pero aún faltan algunos condimentos para entender quién está detrás de la causa.
Si bien se supone que la causa que se eleva a juicio no tiene nada que ver con el gobernador, la comisaria Cabrero es la única querellante y fue patrocinada por los abogados Gastón Morales y Luciano Rivas en 2014, cuando presentó la denuncia en contra de la entonces diputada provincial. Sí, Gastón Morales es el hijo del gobernador.
Ya asumido el gobierno del contador, el 19 de febrero de 2016, los letrados fueron reemplazados por Eduardo Vergara, representante de Morales en la querella en la “causa de los huevos”. Es decir, que el mismo abogado que representa al gobernador en otra causa contra Milagro Sala ahora es también el abogado de la única querellante en esta nueva causa contra Sala.

Causas improbables.
Pero aquí no termina el asunto. El juez a cargo de la causa es Antonio Llermanos. Y el apellido vuelve a sonar, porque Antonio es el tío de Pablo Pullen Llermanos, el juez que tiene en estos momentos la decisión final sobre el destino de Sala. Es él quien está obstaculizando la decisión de que a Milagro Sala le otorguen la prisión domiciliaria.
“Es un juicio que evidentemente muestra la voluntad de apurar la causas que se puedan ante el descontento de Morales y el gobierno, después de recibir las resoluciones de los organismos internacionales en su contra”, explicó a Nuestras Voces Marcos Andazábal, uno de los abogados de Sala.
“Como con la causa de los huevos, esta actuación vuelve a demostrar que no hay ninguna causa importante contra Milagro Sala y que las únicas que pueden intentar impulsar son por cosas pequeñas que ni siquiera están probadas. Este es un juicio en el que faltan realizar medidas previas a que se pudiera disponer el debate, pero eso a ellos no les importa. Es algo totalmente prematuro. En el juicio hay solo denuncias de comisarios que dicen que Milagro los habría amenazado, pero no hay ninguna prueba de esto. La única comunicación que tuvo Sala con la titular de la comisaria fue un reclamo legítimo. De ese reclamo construyeron una causa penal con la que buscan ponerle una nueva condena y así hacer que tenga una pena de cumplimiento efectivo”, agregó. Y concluyó: “Por otro lado es otro caso que demuestra cómo está articulado todo el poder judicial y el ministerio público fiscal en la persecución de Milagro. Es otro juicio, al igual que el anterior, que tiene la impronta de Morales porque puso a su equipo para perseguirla”.

No es un sketch.
Seguramente en las próximas semanas se repetirá el mismo show que en la “causa de los huevazos”, aquélla en la que fue acusada por haber sido la autora intelectual de un escrache al entonces senador Morales. Pese a que ni Milagro ni ningún miembro de la Tupac Amaru estaba ni cerca del episodio.
Huevos y bombachas: parece un sketch de Peter Capusotto pero no lo es. Es la evidencia de la persecución política, mediática y judicial que tiene Cambiemos hacia los líderes sociales en estos nuevos tiempos.

*Nuestras Voces.