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Un papelón universal

Argentina figura hoy en los medios de comunicación más importantes del planeta pero no por una noticia positiva sino por el gigantesco apagón del domingo. Para peor las autoridades de la Secretaría de Energía dicen desconocer el origen de semejante corte que afectó a casi todo el territorio nacional pero se permiten afirmar que no se va a repetir. «Hay cero posibilidades de que vuelva a ocurrir», es la frase marketinera que emitió el responsable del organismo para intentar tranquilizar a la población luego del apagón más grave de la historia de nuestro país.
Los especialistas en la materia no coinciden con el diagnóstico ni con el pronóstico. Federico Bernal, del Oetec, sostiene en un artículo inserto en esta misma página que esta implosión del sistema interconectado nacional responde a una política de confiar exclusivamente en el mercado un servicio público esencial. Y aporta datos sobre las inversiones y obras que se realizaron bajo el gobierno kirchnerista y lo muy poco que el macrismo está haciendo ahora. Resulta evidente que el brutal tarifazo aplicado a la población no fue para las promocionadas inversiones destinadas a mejorar el servicio sino a los bolsillos de los empresarios amigos de este gobierno de CEOs.
Otro experto, Andrés Repar, del Instituo de Energía Scalabrini Ortiz y del Observatorio de Tarifas de la UMET, sostuvo que «jamás en la Argentina sucedió que saltara totalmente una línea, provocara una reacción en cadena y no funcionaran las protecciones». Y añadió: «claramente las protecciones no actuaron y eso es responsabilidad de Transener y Cammesa».
Otra vez «el mejor equipo de gobierno de los últimos 50 años» pasa un papelón. Al igual que con el control de la inflación que iba a ser «facilísimo», o «generar trabajo de calidad», o la «revolución de los aviones», o la «llegada de los inversores»… y tantas otras promesas que hoy aparecen como una burla para los millones de argentinos que las creyeron y las votaron.
Pero en cuanto a este gigantesco apagón la cosa es todavía mucho más grave, porque el tarifazo despiadado que se aplicó a la población, a la industria, al comercio y a toda actividad económica no registra antecedentes. Nunca antes un gobierno le metió la mano en el bolsillo a los argentinos en forma tan brutal como este de Cambiemos para beneficiar a un puñado de empresas eléctricas que hoy no saben cómo explicar lo sucedido. El aumento en el precio de la energía superó el dos mil por ciento, un despojo sin parangón aquí y en cualquier país del mundo. Por esa razón hoy los medios de comunicación de todos los continentes informan y comentan -algunos no sin humor- este colapso del que nadie en el gobierno puede dar una explicación.
Solo el colosal blindaje mediático del que goza el macrismo le permite surfear un nuevo fracaso sin rendir cuentas. Como también dice Bernal, nunca el gobierno anterior sufrió nada siquiera parecido a pesar de que fue ruidosamente atacado por una presunta «crisis energética». Si le hubiera explotado una granada como la que sacudió el domingo a los argentinos, la prensa porteña habría estado semanas, o meses, hundiendo su colmillo sin piedad con su estrategia de «periodismo de guerra».