Un paso que debe medirse muy bien

La severa restricción presupuestaria que hoy afecta al Estado provincial está empujando a las autoridades a tomar un camino sin precedentes en la historia económica de La Pampa: la emisión de bonos de deuda. Es que el Centro Cívico advierte que la “sequía” económico-financiera le ha acotado el margen de maniobra para algunos de los proyectos que prometió acometer.
El cambio no es menor. Significa un brusco golpe de timón en una provincia que siempre supo mantener sus cuentas “prolijas” en líneas generales. Algunos ejemplos: La Pampa es una de las muy pocas jurisdicciones que no está endeudada -antes bien, es acreedora- con Nación. No se desprendió de sus cajas jubilatorias ni de su banco oficial como muchas de sus hermanas, ni tampoco emitió cuasi-monedas en los tiempos de crisis. Pagó sueldos en término y los mantuvo en niveles aceptables en el concierto nacional.
Sin ser el paraíso ni mucho menos (en esta columna no han faltado críticas a los problemas derivados de la falta de desarrollo industrial, del abuso de metas de corto plazo, de ausencia de estímulo al empleo productivo, entre otras carencias), tampoco hace falta aclarar que aquellos logros no son mérito exclusivo de la clase dirigente. La muy baja densidad demográfica ha operado como una ventaja -especialmente durante las frecuentes crisis que ha atravesado el país- frente a otras provincias mucho más pobladas y con más bocas que alimentar.
En este escenario es que se plantea ahora la “novedad” que, todo indica, podría ser discutida en buenos términos con la oposición que no ignora esta notoria escasez de recursos porque también la sufre en la comuna de Santa Rosa. Además, en su calidad de aliado del gobierno nacional, la oposición legislativa es consciente de que por ahora no cabe aguardar demasiada generosidad desde Buenos Aires, en donde las prioridades están puestas en otros actores económicos.
Lo que parece estar en la mira del gobierno es la captación de una ingente cantidad de recursos monetarios que varias entidades locales han colocado en instrumentos financieros emitidos en plazas situadas fuera del territorio pampeano: en otras provincias, en el ámbito nacional e incluso en el exterior. Atraer esos fondos podría ser una estrategia que permita financiar programas y obras de desarrollo con recursos genuinos producidos por la economía local. Esa alternativa aparece como más viable, inteligente y menos riesgosa que apostar a inversores externos que son más difíciles de seducir y suelen imponer condiciones nada gratas para los Estados que se endeudan con ellos.
El gobierno -aunque también la oposición- están ante una apuesta que debe evaluarse cuidadosamente, discutirse a fondo, analizando todas y cada una de sus implicancias. porque lo cierto es que estas políticas tienen un costado inquietante: las administraciones que toman los fondos no son, por lo general, las que más tarde tienen que afrontar su devolución. Los plazos en juego en estas operatorias exceden, corrientemente, los mandatos de los gobiernos. Y no se trata de dejarle “un muerto”, como vulgarmente se dice, a los que vengan sino de aportar recursos para el desarrollo provincial.