Un proyecto que cayó muy mal

Quien piense que una ruta es únicamente un lugar de tránsito de vehículos se equivoca, y mucho. Una ruta es una vía de comunicación que genera a su alrededor una intensa actividad económica, social y cultural que puede promover significativas transformaciones a su entorno. El privilegiado desarrollo que alcanzan los centros urbanos ubicados sobre -o en cercanías- de las carreteras más transitadas constituyen ejemplos evidentes de este fenómeno. Por esta razón la grave crisis de las carreteras que hoy sufre nuestra provincia está provocando un profundo malestar en la sociedad pampeana que ya se ha expresado a través de manifestaciones que comenzaron en localidades del interior y que ahora se trasladan a Santa Rosa.
Un conocido dirigente local acaba de anunciar que esa preocupación fue la que generó la convocatoria a una reunión que tendrá lugar en los próximos días. Es que la decisión de Vialidad Nacional de abandonar a su suerte la ruta 35 en la zona del Bajo Giuliani y reemplazar ese tramo por un desvío de tierra que rodeará al cuenco por el oeste no cayó nada bien en muchas instituciones santarroseñas.
La dirigencia económica, social y gremial de la capital pampeana está intentando sobreponerse a esa mala noticia y promoviendo un accionar en conjunto de las autoridades nacionales, provinciales y municipales para que comprendan el daño que puede llegar a provocar esa improvisada alternativa. La lógica que mueve esta inquietud es irreprochable. La hotelería, la gastronomía, las estaciones de servicio por mencionar algunas de las actividades más expuestas, van a pagar un precio muy alto si se corta finalmente esta ruta tan importante y es reemplazada por un extenso desvío de ripio. Es innegable que el transporte de mercadería en camiones, el de pasajeros en ómnibus y hasta los vehículos particulares comenzarán a evitar este gran nudo carretero que hoy es la capital pampeana -cruce de las rutas nacionales 5 y 35- y elegirán moverse por otras geografías más amigables para desplazarse. Especialmente en las temporadas lluviosas -que se han extendido notablemente a lo largo del año a partir del cambio climático- en las que el deterioro de las calzadas de tierra se agudiza notablemente.
Los organizadores de la convocatoria se esmeraron en señalar expresamente que, ante la inminencia de las elecciones legislativas, no desean quedar involucrados en esa contienda, de ahí que el reclamo haya sido elevado a las autoridades de las tres instancias del Estado: nacional, provincial y municipal.
Sin embargo, independientemente de esta justificable preocupación, no puede dejar de considerarse la gran morosidad que viene mostrando la Dirección Nacional de Vialidad a la hora de reparar los numerosos cortes de las rutas bajo su jurisdicción en el territorio pampeano que están generando problemas al por mayor. Para peor, la reciente visita del titular del organismo para poner en funciones al nuevo jefe distrital, no trajo alivio sino más inquietud por su anuncio de abandonar la traza actual de la ruta 35 y dejar que sea devorada por las aguas del Bajo Giuliani. Esta nueva convocatoria no es más que una reacción a ese desafortunado proyecto.