Un proyecto que enamora

Ayer esta columna se refirió, con desazón, a una nueva avanzada del gobierno nacional contra las cooperativas del país al exigirles un sistema de facturación innecesariamente oneroso y complicado. Se mencionó también el contraste tan evidente que se observa entre el trato discriminatorio que sufren las entidades solidarias frente a los favores y beneficios, a extremos irritantes, que le dispensa el macrismo a las grandes corporaciones económicas.
Ahora, más allá de las justificadas protestas del movimiento cooperativo de todo el país que rechazó la medida y de algunos pocos medios que se hicieron eco de ese justificado malestar, la mejor respuesta a esa embestida llegó desde La Pampa con una iniciativa que, de prosperar, será de las más trascendentes que se lleven a cabo no solo en nuestra provincia sino en todo el interior del país. Nos referimos al anuncio que se conoció ayer a través de este diario con relación a un acuerdo entre las cooperativas y mutuales pampeanas para constituir una gran obra social provincial para la actividad privada. Algo así como el “Sempre II” según se dijo, y para más concretado bajo el cobijo de las entidades de la economía social.
Es tan relevante este anuncio que, muy probablemente, buena parte de la población y la dirigencia provincial todavía no la haya considerado en su real dimensión. Es un proyecto que debería contar con el apoyo decidido de todo los sectores sociales, económicos y políticos pampeanos, Estado incluído, pues sus beneficios podrían ser extraordinarios para la población, para la economía y para el sistema de salud de la provincia.
El movimiento cooperativo pampeano de servicios públicos tiene una larga y exitosa trayectoria que dio comienzo dos décadas antes de la creación del Estado provincial. El mutualismo también ha mostrado sus potencialidades y, en materia de salud, está en condiciones de aportar su experiencia para que este proyecto tan positivo pueda cristalizar y llegar a buen puerto. Sería, en caso de concretarse, y sin ninguna duda, una de las iniciativas más interesantes que haya partido de la sociedad pampeana en las últimas décadas.
Todos los actores de la salud pública y privada de nuestra provincia deberían sumarse y aportar sus conocimientos y experiencia pues los beneficios deberían llegar a todos por igual. Que este proyecto se lleve adelante bajo la premisa de la economía solidaria y la ayuda mutua en lugar del principio del lucro privado debería obrar como un atractivo especial para que todos se sientan convocados a realizar su aporte. El Estado tampoco debería ser indiferente, se reitera, aunque sea una iniciativa de instituciones particulares, porque es el principal interesado en el mejoramiento de los índices sanitarios de la población.
Si hoy La Pampa se destaca por su vigoroso movimiento cooperativo de servicios públicos, de concretarse este proyecto pasará a ser un modelo de desarrollo regional y progresista también en materia de salud para todo el país. No es poca cosa y menos en estos tiempos en que vivimos avasallados por un neoliberalismo radical que exacerba las conductas individualistas y el sálvese quien pueda.