Un sistema que nos involucra

El nuevo sistema de fotomultas presentado por el intendente santarroseño y sus colaboradores podría llegar a sumar algunos rasgos positivos al caótico tránsito automotor de la ciudad. Es bien sabido que abundan en esta capital los conductores que prefieren ignorar las más elementales normas que regulan la circulación de vehículos, lo que provoca un alto índice de accidentes, algunos de ellos de extrema gravedad. En Santa Rosa el estacionamiento en lugares no permitidos, el cruce de semáforos en rojo, la falta de precaución ante los peatones o los excesos de velocidad son moneda corriente. Un breve recorrido por las calles capitalinas alcanza para corroborar este triste espectáculo.
No deja de ser curioso el hecho de que la base de este sistema de fotomultas descansa en la presunción -por cierto que correcta- de que la mayoría de los vecinos cuenta con teléfonos celulares aptos para registrar fotografías. De tal modo, se estima, los testimonios de las infracciones pueden ser obtenidos por cualquier persona atenta a lo que sucede en la ciudad.
El sistema que ha desarrollado la municipalidad tiene una triple exigencia fotográfica (vehículo, patente y contexto de la situación), elementos que debidamente presentados hacen prácticamente imposible la discusión del hecho por parte del infractor. Este nuevo escenario viene a corregir una cuestionada falencia del área de Tránsito de la comuna: el adjudicar infracciones (y las multas correspondientes) sin notificación inmediata e incluso sin el aporte de testigos del acto. De hecho, hay quejas de vecinos porque se enteraron de sus presuntas contravenciones varios meses después de ocurridas. Un detalle no menor es la accesibilidad que tendrá el sistema de fotomultas a través de Internet con un trámite sencillo según se informó durante su presentación.
También debe tenerse presente que este método permite detectar otro tipo de infracciones muy frecuentes en nuestra ciudad como el volcado de basura en calles, baldíos o espacios verdes. Se trata de un grave problema que afecta a la ciudad a causa de la desaprensión con que se manejan no pocos vecinos. De hecho en la mayoría de los barrios de esta capital proliferan los denominados “minibasurales” que son un atentado contra la limpieza y la salubridad del espacio público. Pero además, el nuevo sistema también puede tener utilidad a la hora de detectar otros tipos de contravenciones como veredas destrozadas o baldíos sin cercos y repletos de yuyos y desperdicios.
Para quienes puedan objetar esta metodología asimilándola a la “delación” o el “buchoneo” cabe advertir que lo que se expone fotográficamente son conductas públicas -no privadas- lesivas para la convivencia social. Tampoco incursiona en el terreno de las ideas políticas o las inclinaciones personales. Ante tantas muestras de individualismo exacerbado, irresponsabilidad o falta de solidaridad ciudadana, este involucramiento del propio vecino aparece como una apuesta al compromiso de todos con el bienestar en la ciudad.