Un acueducto que no se ve, pero que se lo sufre

Señor Director:
Los acueductos tienen una larga historia, a pesar de que en centurias y milenios anteriores no era agua potable lo que faltaba en el planeta. Lo que sucedió es que la especie a la que pertenecemos fue encontrando la manera de cumplir el mandato de crecer y multiplicarse y ya no quedó lugar disponible en la costa de los ríos, lagos y surgentes naturales, de modo que fue necesario establecerse en tierras de secano, dependientes de las lluvias y, más tarde, en zonas cada vez más áridas.
El transporte del agua a lugares próximos se ha realizado y sigue realizándose por medio del trabajo personal, muchas veces de niños y de la mujer. Muchas obras plásticas antiguas o recientes han encontrado inspiración en esos trabajos. Hoy, cuando una población debe abastecerse de una canilla distante, no se hacen obras de arte sino que se usa la fotografía como refuerzo del reclamo de redes domiciliarias.
El transporte a distancia tiene antigüedad considerable y hay restos de acueductos en Medio Oriente y en algunos de los dominios griegos, pero se reconoce que fueron los romanos los que dieron un notable desarrollo a estas obras. Todavía se conservan algunos y funcionan, aunque con adaptaciones y modificaciones que han sido posibles por la mayor disponibilidad de cementos, aceros, cañerías y capacidad de bombeo. Por lo general, los acueductos corrían por la superficie, o se profundizaban para salvar obstáculos (sifones) o se acudía a obras de arquería cuando había que salvar una gran diferencia de nivel. Esa arquería, que está a la vista, suele ser llamada acueducto, aunque solamente sea la parte visible de la obra. En Segovia, España, se conserva la arquería de un importante acueducto romano. México tiene importantes obras de arquería de la época colonial.
Nuestro acueducto del Colorado no tiene que superar grandes desniveles y es enteramente subterráneo. Nunca inspiró demasiada confianza y últimamente se han multiplicado los problemas que se traducen en penurias para poblaciones y barrios. Muchos se preguntan si la prolongación hacia el norte se estará demorando por desconfianza en lo existente o porque, si bien el Colorado cubre bien la demanda actual, toda la cuenca de ese río y de otros de ese sector montañoso está expuesta por la disminución de las nevadas de las cuales depende su caudal. Se oyen advertencias que recuerdan que la obra fue proyectada para un uso no tan intensivo y que no hay que descuidar los aportes de napas propias. Y se hacen notar las diferencias entre arribeños y abajeños.

Lavand.
La muerte de René Lavand, el mago de un solo brazo, ha causado pesar en el país. Perdió su brazo derecho a los 9 años, pero supo sobreponerse y adquirió singular habilidad para realizar trucos con naipes con la única mano disponible. A ello agregaba su capacidad para idear relatos que exponía al iniciar su espectáculo y para acompañar a su magia. Había nacido en Buenos Aires, pero desde los 14 años vivió en Tandil y allí retornó hace algunos años porque “es mi lugar”. Su arte lo llevó a desempeñarse en gran parte del mundo. Tenía 87 años.

Ricos.
Una organización periodística va permitiendo conocer los nombres de los ricos que evadían impuestos a través de un banco y la disponibilidad suiza. Se ponían a cubierto de “la voracidad del Estado”. Hay en esa nómina más de cuatro mil argentinos, todos patriotas y buena gente. Lo que escondieron en cuentas no declaradas supera los 3.500 millones de dólares.
Los que roban una gallina o un pan siempre han tenido más publicidad.

Frío.
Una treintena de africanos que trataban de llegar a Italia desde Libia, murieron de frío en la frágil embarcación que los transportaba. El mar se enfureció y llovió, en severos días de invierno. El auxilio llegó. Tarde para muchos. Esta tragedia se repite ante el silencio de un mundo que ha optado por ignorarla.
Jotavé