Una ardua lucha contra el prejuicio

El uso medicinal de la marihuana está ganando trabajosas batallas en nuestro país y en nuestra provincia. Y son esencialmente las personas que padecen enfermedades -o ven padecer a sus hijos- las que están en la primera trinchera de esta lucha contra los prejuicios, los intereses económicos de la industria farmacéutica, la medicina elitista y conservadora, las enceguecidas políticas antinarcóticos, los dirigentes y funcionarios oportunistas, la moralina del periodismo “serio” de los grandes medios… Existe una apabullante construcción de sentido común moldeada por los predicadores de la televisión que es necesario desmontar para que esta campaña sanitaria pueda prosperar y beneficiar a tantas personas que sufren en su propio cuerpo las consecuencias dolorosas de enfermedades que solo esa planta tan estigmatizada puede controlar o mitigar.
Cómo serán de fuerte esos prejuicios y condicionamientos que en el Concejo Deliberante de nuestra ciudad dos ediles se manifestaron en contra de auspiciar la “Primera jornada universitaria de cannabis medicinal” que se realizará el 29 de este mes. Se trata de un encuentro con presencia de destacados profesionales de la medicina, la biología, el derecho, representantes de ONGs y muchas personas vinculadas a este campo, y que tendrá lugar, por lo demás, en la sede de la Universidad Nacional de La Pampa. Este respaldo institucional y científico no alcanzó para que dos representantes del pueblo de Santa Rosa vencieran sus prevenciones y su falta de información. Lamentablemente tampoco los motivó a indagar sobre el tema y superar la ignorancia que admitieron tener.
En pequeña escala es lo mismo que ocurre a nivel nacional e incluso global. Muchos individuos, algunos con responsabilidades políticas y sociales, se dejan vencer por el miedo, el qué dirán, los moldes socialmente aceptados por el sentido común televisivo, las campañas interesadas de sectores retrógrados, y terminan cediendo como los concejales santarroseños y tomando decisiones que se oponen a las necesidades de quienes más necesitan apoyo para combatir sus dolorosos padecimientos.
Por eso es digna de destacar la decisión de la obra social pública de nuestra provincia, el Sempre, de brindar cobertura a los tratamientos medicinales con productos derivados de la planta de cannabis. Es una medida que va en favor del avance de la conciencia de que se puede ampliar el horizonte de posibilidades terapéuticas para luchar contra enfermedades agobiantes con nuevas estrategias.
El conocimiento de las propiedades medicinales y psicoactivas de muchas especies vegetales es antiquísimo. En cambio los dispositivos políticos y legales que vedan el uso de muchas de ellas son muy recientes y surgen en las sociedades contemporáneas. En buena medida obedecen a una concepción policíaca -antes que sanitaria- de lo que se denomina drogadependencia. Por eso la lucha por desmontar los aparatos fanáticamente prohibitivos, que hasta llegan a condicionar el desarrollo de nuevos tratamientos medicinales, es un indiscutido avance social.

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