viernes, 20 septiembre 2019
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Una empresa y un modelo

El buen recibimiento que tuvo en la oposición legislativa el proyecto de creación de Empatel, la empresa provincial de telecomunicaciones, es una buena noticia para los pampeanos. La iniciativa fue anunciada por el gobernador en su discurso de la semana pasada y despertó la más amplia aceptación.
En realidad no se trata de un proyecto nuevo pues hace varios años que se viene hablando de él. En no pocas reuniones entre funcionarios de esta y de anteriores administraciones y dirigentes del movimiento cooperativo pampeano el tema ha estado siempre sobre la mesa y, por lo general, con muchas más coincidencias que discrepancias. Y si no hubo avances más veloces fue porque a la hora de las decisiones terminó primando esa suerte de desconfianza que ha venido prevaleciendo en el justicialismo frente a las cooperativas eléctricas. El anterior gobernador es, probablemente, la mejor personificación de ese recelo que llegó a materializarse incluso en actos de franca hostilidad.
Por eso puede decirse que este proyecto de ley que presenta el actual gobierno no solo es superador de aquel déficit de visión estratégica de su antecesor, sino que también constituye una reivindicación del cooperativismo y un acercamiento hacia una oposición política que siempre vio con buenos ojos esta idea e incluso llegó a tener propuestas propias.
Pero hay también con el renovado impulso a esta iniciativa un aspecto digno de ser considerado y que no se agota en la cristalización de una empresa. Se trata de algo más profundo: una apuesta a un modelo de desarrollo que va a contramano al que se ha impuesto con la llegada del macrismo al gobierno nacional y que constituye el tercer intento de imponer el neoliberalismo en el país después de las experiencias de la última dictadura militar y, ya recuperada la democracia, el menemismo y su sucesor: el delarruismo.
Aquí en La Pampa, con el consenso de sus principales fuerzas políticas, se vuelve a marcar una diferencia sustancial con relación a la tendencia que predomina hoy en casi todo el país en materia de desarrollo económico: la reivindicación del rol del Estado y su alianza estratégica con el movimiento cooperativo de servicios públicos en un modelo que lleva mucho más de medio siglo generando enormes beneficios a la sociedad. Lo que está puesto en el centro del debate es un paradigma de desarrollo que apuesta a un Estado activo y a la economía solidaria para la prestación de servicios, toda una herejía en estos tiempos de supremacía neoliberal y de predominio del capital concentrado.
Es digno de destacar el hecho nada menor de que esta elección cuenta con el consenso de las fuerzas políticas más representativas, lo cual habla del nivel de conciencia que ha alcanzado la sociedad pampeana que, salvo minúsculas expresiones, ha apoyado y sigue apoyando este esquema histórico que tantos beneficios viene generando.
Este conocimiento -know-how, como les gusta decir a los consultores del mundo empresarial- es un activo de valor incalculable que tiene, además, otra característica propia, es social y no individual. Por eso este nuevo paso en una dirección tan fecunda constituye un avance digno de celebrar.