¿Una estrategia de la confrontación?

El intendente de Santa Rosa sorprendió con su fuerte ofensiva en el debate por la obra de cloacas del Barrio Butaló. Este diario había publicado un día antes que el Centro Cívico estaba a la espera del proyecto para proceder a su financiación, a partir de un acuerdo previo entre el gobernador y el intendente durante el invierno. Pero el jefe comunal, en una reacción que sorprendió por su nivel de virulencia, replicó que esa obra debe realizarla íntegramente la Provincia y no la comuna.
El argumento esgrimido también causó sorpresa porque la atención de la infraestructura en el ejido urbano es competencia de la comuna. Y lo prueba el hecho de que la obra anterior en el Butaló, tan cuestionada por el espacio político al que pertenece el actual intendente, fue responsabilidad de la municipalidad y de la empresa constructora que resultó adjudicataria de la licitación. Los mismos integrantes de la coalición del jefe comunal que investigaron las graves falencias en esa obra acusaron a su antecesor -y con toda razón- por el desastre que avaló. Pero además una concejala del oficialismo acaba de reconocer que la comuna debe hacerse cargo de la nueva obra (aunque rechazó la exigencia de celeridad) y, por si no bastara, en la página web de la municipalidad se publicó que el convenio entre Provincia y municipio “se está analizando en el área de la Asesoría Letrada”.
Esas y muchas otras razones muestran que las obras en la ciudad son responsabilidad primordial de la comuna, que puede, desde luego, realizar convenios con Provincia o Nación para su planificación y ejecución, pero sin ceder la competencia original. De ahí la sorpresa que causó que el intendente levantara tan alto la voz en su réplica pero, a la vez, lo hiciera con tan débiles argumentos.
Como esto ocurre a tan pocos días de las elecciones cabe preguntarse si no se trata de un “acting” programado por los asesores de imagen de Cambiemos que vienen estimulando los enfrentamientos con sus rivales como parte de una estrategia electoral que le está dando resultados alentadores en buena parte del país. El reciente encuentro del jefe comunal con el ministro de Seguridad para “monitorear” la diversión de la juventud o la escalada en las relaciones con los muchachos que lavan coches en el centro de la ciudad -con presentación judicial incluída- parecen confluir hacia el mismo objetivo: la búsqueda de seducir a un electorado que está cobrando fuerza en la sociedad y que no cuestiona -antes bien, apoya- el endurecimiento de las posturas de Cambiemos ante sus adversarios políticos.
También es cierto que el justicialismo está en campaña y no dejó pasar la oportunidad de dejar expuesta la morosidad de la comuna en una cuestión tan sensible y que eriza la piel de tantos santarroseños. Vivir con líquidos cloacales en el cordón de la vereda o, peor aún, ingresando a las viviendas es un calvario que no merece ningún vecino de la ciudad. Por tal motivo, más allá de las estrategias electorales que elige cada espacio político, quedó claro que la urgente atención de tan grave problema todavía es una deuda sin pagar.