Una grieta radical tras las elecciones

La grieta, expresión tan en boga en los tiempos que corren, parece haberse instalado también en el seno de la Unión Cívica Radical. Luego de los resultados de las legislativas de apenas unas horas atrás, y con los resultados a la vista, lo que subyacía en el partido empezó a salir a la superficie y se agranda la brecha entre los que mantienen la postura aliancista y los que desde siempre se han mostrado contrarios.
En otras ocasiones se ha señalado esta diferencia y es notorio cada vez más que se ahonda entre la mayoría de los intendentes y los principales dirigentes partidarios. La irrupción de Leandro Altolaguirre ganando la interna en Santa Rosa y luego su hermano Hipólito por el sillón principal partidario ha profundizado, por la alineación con el macrismo de estos últimos, las diferencias.
Fueron los intendentes de dos localidades del interior, de Villa Mirasol y de Embajador Martini, los que salieron a cuestionar la alianza y los males que en su visión ha traído a la UCR y, lejos de poner paños fríos, su par de Santa Rosa respondió con una dura acusación. La tapa de LA ARENA reflejó que el capitalino piensa que los que se oponen a Cambiemos están “con el gobierno provincial”.
En el interior, los jefes comunales siempre vieron que poco fue el aporte de fuerzas menores y que el liderazgo debía ser compartido innecesariamente. Por lo general, han contado con buena relación con el gobierno provincial, algo que destacan profusamente, mientras que en lo que va del período actual ven que mucho les prometen y poco les llega de parte del aliado que maneja el poder nacional.
Ven con preocupación cómo su partido se pierde en la alianza y es escasa la paga a cambio de ser el socio mayoritario en el aporte en las urnas. Lo contrario a los popes partidarios, siempre afectos a lograr posiciones personales encumbradas y ahora olfateando, enancados en la ola nacional, la chance de alcanzar lo que nunca lograron en democracia, es decir el principal sillón de Casa de Gobierno.
A pesar que muchos confiesan por lo bajo que en estos últimos comicios se movieron poco, se ufanan de que bajo su figura el radicalismo -y no Cambiemos- ha conseguido claras victorias, mientras que en la capital las cosas van de mal en peor en todo sentido, tanto en lo electoral y partidario, como en la gestión. Si bien reconocen lo distinto de algunas problemáticas, también critican el estado en que encuentran a Santa Rosa cada vez que vienen de visita, y no son pocas las ocasiones, por razones oficiales.
La buena relación que mantienen con el gobierno provincial, que contrasta con el permanente chisporroteo del intendente santarroseño con la Casa de Gobierno, parece ser el indicador que lleva al jefe comunal capitalino a asegurar que los que critican a Cambiemos están con el Pode Ejecutivo Provincial. Experimentados, muchos de ellos, aseguran que esa relación es fruto de una construcción de mucho tiempo de gestión conjunta, imprescindible -aseguran- para poder hacer cosas y tener los pueblos como hoy los tienen. Y remarcan la palabra gestión porque, dicen, es lo que a Altolaguirre le falta. Ayer, al oído de LA ARENA y de acuerdo con las propias declaraciones que publicó este diario, un jefe comunal del sur dijo que “le sigue echando la culpa a la herencia, dice que seguirá peor por la falta de recursos para los proyectos y ahí está la falta de gestión y los resultados de sus peleas”.
El titular de la UCR pampeana anunció para noviembre un encuentro partidario para analizar el pasado y pensar el futuro. Será un buen momento para observar si la grieta radical se cierra o se profundiza.