Una ONG dio a conocer una verdad en números

Señor Director:
El Foro de Davos es la asamblea anual de una fundación sin fines de lucro con sede en Ginebra. Davos es el lugar suizo donde se desarrolla este encuentro del que participan líderes empresarios y políticos del mundo, periodistas e intelectuales invitados. La tarea del foro consiste en dar a conocer el estado de los problemas considerados más apremiantes, especialmente en salud, medio ambiente y economía.
Este año, una nota detonante fue la de una ONG española, la Oxfand, la cual reúne a 19 organizaciones internacionales que se ocupan de la lucha contra la pobreza en más de 90 países. Su informe, que sintetiza los reportes de las organizaciones nacionales, revela este año que en nuestra región, América latina, la diferencia entre pobres y ricos aumentó en 2015 con una intensidad que no se veía desde 1980. Que ese año más de 7 millones de personas cayeron en la pobreza y 5 millones bajaron a la indigencia, generándose una situación que permite decir que solo 32 personas de esta región tienen la misma riqueza que los 300 millones más pobres. A su vez, el informe de 2016 del Fondo Monetario Internacional comunica que esta desigualdad ha crecido y que en tal resultado ha influido particularmente el deterioro de la economía de Brasil y la Argentina, siendo la de Brasil una de las economías con peor performance. De la Argentina dice el Fondo que defraudó (al FMI) con la baja tasa de crecimiento en el segundo semestre del año pasado. Dado que ahora viene Trump, no hay motivo para esperar mejora inmediata para esta región.
La Oxfand dice, siempre con respecto a América latina, que la mayor desigualdad se da en la distribución de la propiedad de la tierra y que en la Argentina el l por ciento de los establecimientos más grandes tiene la propiedad del 36 por ciento de la tierra. Destaca que últimamente ha aumentado esta desproporción por el avance minero, petrolero, agropecuario y forestal.
Recuerda Oxfand que hace cuatro años el Fondo Monetario Mundial alertó sobre la grave amenaza que supone el incremento de la desigualdad social y hace tres años el Banco Mundial decidió combinar su objetivo de acabar con la pobreza extrema con la necesidad de promover una prosperidad compartida, pero que la brecha entre pobres y ricos se ha ampliado. Desde 2015 el uno por ciento de la población mundial tiene más riqueza que el resto de los humanos vivientes. Y que de ese 1 por ciento solamente ocho personas tienen igual riqueza que la mitad más pobre del mundo (unos 3.600 millones de personas). Los ingresos del10 por ciento más pobre aumentaron menos de tres dólares al año entre 1988 y 2011, pero el 1 por ciento más rico acreció sus ingresos 182 veces. Ya el economista Thomas Piketty había destacado que en Estados Unidos los ingresos del 50% más pobre se han congelado en los últimos treinta años, pero los del 1 por ciento más rico crecieron más del 300 por ciento en ese mismo período. Cada vez más ingresos y riquezas van a las capas más altas de la sociedad “a un ritmo alarmante”, observa Oxfand. Un director gerente de una de las grandes empresas gana en un año lo mismo que 10 mil trabajadores textiles de Bangladesh. Durante los próximos 20 años, 500 personas legarán 2,1 billones de dólares a sus herederos. Esta última cifra supera el actual PIB de la India. Si sigue esta tendencia, el incremento de la desigualdad económica amenaza con fracturar a nuestras sociedades: más delincuencia, más inseguridad y más personas con más miedo y menos esperanza.
Los números son “elocuentes”. Sin embargo muchas personas se sienten desbordadas en su capacidad de comprensión. Lo que hay que retener, al menos, es que la desigualdad de ingresos crece inexorablemente y eso determina que más población desciende a la pobreza y la indigencia. Se supone que debe haber un límite para toda desigualdad. Y no se descubre cuál puede ser el justificativo para tanta diferencia.

Atentamente:
Jotavé