Una opción política

La Iglesia Católica nunca se destacó por acompañar los cambios impulsados por el progreso social. Lo demostró, entre tantos casos, la actuación de su jerarquía en la última dictadura, aunque también hubo honrosas excepciones de obispos y sacerdotes que pagaron con su vida su digna actuación. En esta última línea de acción puede ubicarse al grupo de religiosos que se autodenomina “Curas en la opción por los pobres” y que la semana pasada dio a conocer un documento que debe haber dejado pensando a más de una persona de fe. “Ante las próximas elecciones legislativas”, se llama, y con él convocaron sin rodeos a votar en contra del actual gobierno.
Estos sacerdotes, cuyo ámbito de trabajo son las villas y barrios pobres, señalaron que “como cristianos, sabemos que el resultado de estas elecciones puede confirmar o revocar el rumbo elegido por el gobierno, influyendo a su favor o en su contra en la relación de fuerzas, fortaleciendo o debilitando su poder político”, y afirmaron que “sin ningún temor o prejuicio sostenemos firmemente que un cristiano no puede darle el voto a un gobierno como éste, que multiplica las ayudas fraudulentas a sus amigos, facilita las ganancias de los ricos y condena a los pobres a la marginalidad y lo hace a la luz del día con mentiras y desparpajo”. También acusaron al macrismo, mencionando una larga lista de ejemplos, de asfixiar a los pobres y “dar la espalda a Dios”.
El documento es terminante y aparece en un momento complicado para el gobierno nacional por sus conocidas operaciones y torpezas en casos resonantes que empiezan a trascender fronteras afuera del país provocando un notable deterioro en su imagen. La posición de estos “curas populares” coincide con la de los sectores más enfrentados a Cambiemos como lo demuestra el reclamo que estampan al final de su declaración, una consigna que por estos días molesta mucho al gobierno: “¿Dónde está Santiago Maldonado?”.