Una oportunidad para mejorar

La ciudad de Santa Rosa está sufriendo la eclosión simultánea de muchos y graves problemas a causa de la evidente incapacidad de sus administraciones anteriores que no quisieron, no supieron o no pudieron solucionarlos a tiempo. Ahora le toca a la actual gestión de la coalición política encabezada por el radicalismo atender todos los frentes abiertos por el estallido de tantas calamidades juntas. Y para peor en tiempos de estrecheces presupuestarias.
Sin embargo no puede decirse que los problemas eran desconocidos. Especialmente la grave situación sanitaria generada por una concurrencia negativa de factores: colapso cloacal, pérdidas inaceptables en la red de agua potable y consecuente ascenso alarmante del agua subterránea. Pero la cuestión del transporte público también ocupa un lugar destacado en la agenda. Y en este caso agravada por la acumulación de errores cometidos por los intendentes anteriores; muy especialmente el que cesó en funciones el año pasado.
Otra vez la municipalidad está bajo la amenaza de quedarse sin empresa de ómnibus urbanos. La firma prestataria ofreció la rescisión del contrato y las autoridades municipales reconocieron que hace varios meses que están analizando dar ese paso.
La pregunta clave es si ahora se podrán evitar los errores que se cometieron antaño por desidia, impericia y falta de iniciativa para atreverse a intentar alternativas superadoras. La dependencia de una única empresa monopólica, y además foránea, ya demostró estar agotada. Los hechos confirmaron con creces esa afirmación. Los sucesivos incumplimientos, la aplicación continua de multas, los permanentes conflictos con los trabajadores, la insatisfacción de los usuarios constituyen un muestrario inapelable.
Lo que deben resolver el Ejecutivo y el Concejo Deliberante es qué sistema superador se implementará a partir de ahora si se interrumpe la concesión del servicio a la empresa santafecina. Se han mencionado varias alternativas, pero ya estamos en tiempos de pasar de las palabras a los hechos. Porque fueron precisamente las dilaciones y la falta de resolución las que terminaron en decisiones equivocadas que hoy los santarroseños están lamentando.
Las sucesivas experiencias frustrantes deberían persuadir a las autoridades comunales a inclinarse por otros caminos como el estímulo a la participación de sociedades locales -cooperativas o no- que puedan asumir la explotación de las diversas líneas. Los subsidios al transporte deberían facilitar esta opción que conduzca a evitar el monopolio. El tamaño de las unidades (que circulan semivacías o vacías durante buena parte de la jornada diaria) debería estar entre los temas a analizar.
En estos meses se viene observando en todo el país un notable aumento en el uso del transporte público como forma de ahorro familiar ante las crecientes dificultades que acosan a los sectores asalariados y jubilados. Otro estímulo para que intendente y concejales se pongan a la altura del desafío y superen los discursos con determinación. Y hechos.

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