Una temporada de huracanes provocados por el ajuste macrista

LA SEMANA POLÍTICA

No son tormentas ni meras turbulencias. Cuando se suprimen diez ministerios y se despiden centenares de empleados en Salud, uno de los extintos, eso es huracán. Y la Naturaleza no tiene nada que ver. MM lo hizo.
SERGIO ORTIZ
Los huracanes se dan especialmente en el Caribe, contra Cuba, Puerto Rico y La Florida. El Huracán MM hoy castiga la zona oeste del conurbano, aunque el resto del territorio también lo padece.
El epicentro de los daños está desde agosto en Moreno. En su escuela 49 hubo un estallido de gas por instalaciones deficientes reiteradamente denunciadas por sus autoridades escolares. Sonrisal no hizo nada porque estaba atendiendo otros aportes y murieron destrozados por la explosión la vicedirectora y un trabajador, Sandra Calamano y Rubén Rodríguez.
Además de esas muertes anunciadas, el problema era generalizado y se debieron suspender las clases en las escuelas del distrito.
Se ve que esas obras no eran tan rendidoras para la gobernadora, como las que se hicieron en la provincia con vistas a las elecciones de 2017. Y por eso no se hicieron.
Cuando los maestros hacen dos paros son multados, sus salarios descontados y sus dirigentes demonizados por el aparato mediático socio del gobierno. Pero cuando los chicos no tienen clases durante más de un mes por negligencia gubernamental, nadie toca el Clarinete…
Uno de los tantos problemas de la inactividad en las escuelas es que los niños no aprenden y sus padres no se pueden organizar. Hay otro problema ligado: la falta de comida para los educandos pues buena parte de ellos come en las escuelas. El fenómeno venía de antes, pero se expandió con Macri y Sonrisal.
Maestras y madres se pusieron manos a la obra, con aportes solidarios de vecinos y gremios, para dar de comer a esos escolares. Estaban visibilizando un drama y la alianza PRO-Cambiemos-FMI quedaba retratada en falta grave.

“Ollas no”.
Las docentes y madres de Moreno del CEC 801 sufrieron muchas amenazas y el 12 de septiembre, una de ellas, Corina de Bonis, fue secuestrada y torturada. Le tajearon “Ollas no” con un punzón en el abdomen.
El auto utilizado en el infame procedimiento sería de un empleado del Ministerio de Educación bonaerense. Esto confirmaría que el “prime suspect” o sospechoso principal es ese gobierno o una parte del mismo.
Cuando un huracán toca tierra, la población afectada corre a los refugios. En cambio, en Moreno la gente salió a la calle, a dar solidaridad desde agosto hasta hoy, con paros, acampes, marchas y actos. Los criminales que atacaron a Corina han puesto a muchísimos más argentinos a favor de la educación pública. Roberto Baradel, de Suteba, tantas veces atacado por Vidal y sus medios amigos, está fortalecido. Los gremios docentes, a veces lidiando con sus internas, están más unidos que nunca.
En el oeste del conurbano, el otro punto agredido por el huracán fondomonetarista es el Hospital Posadas, en Ramos Mejía. Han echado a centenares de médicos, enfermeros y auxiliares, en sintonía con el achicamiento de las coberturas de salud que implica la pérdida del ministerio, la falta de vacunas y el mal pago a médicos y trabajadores del sector.
Varias entidades sociales y ligadas a la medicina han fulminado lo ocurrido con seis palabras: “la salud pública está en peligro”. Esto va a agravarse con los proyectos privatistas, la Cobertura Única de Salud (CUS) y la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías de Salud (Agnet) para determinar qué abarcará la CUS y qué prestaciones quedarán afuera, para abonarlas a privados.
A veces suele exagerarse diciendo que con tal o cual cosa nos va la vida. En este caso sí está en juego la vida de mucha gente, sobre todo de los que menos tienen…

Estanflación.
Los automovilistas ya perdieron la cuenta de cuántos aumentos tuvo la nafta en lo que va del año. Iban once hasta la última vez que el cronista consultó, pero este sábado le cobraron 45 pesos el litro de Infinia, dos pesos más que la última vez. Así piensan seguir hasta los 50 pesos la súper.
Hasta los menos avisados saben que esas remarcaciones en combustibles alimentan el fuego de la inflación, por doble vía: pesa en el transporte de las mercaderías y en los servicios públicos, de energía y transporte. Justamente ayer subió por quinta vez el boleto del colectivo en Buenos Aires (de todas maneras, a 12 pesos el viaje, está 5 pesos más barato que en Córdoba).
Según las falsas promesas de Mauricio Macri, solucionar el problema de la inflación era muy fácil. El Indec confirmó que en agosto la inflación había sido de 3.9 por ciento y todos los augurios para septiembre parten del 5 por ciento, con lo que el pronóstico para todo 2018 ahora roza el 45 por ciento y puede ser más alto.
La inflación castiga más duro a quienes cobran ingresos fijos en pesos. Y esta no es una historia que comenzó con el 3.9 por ciento de agosto, sino que viene de los dos años anteriores, sin lugar a optimismo para el año próximo, más allá de cómo lo dibujen en el proyecto de Presupuesto que el lunes estará en el Congreso.
La inflación no es culpa del almacenero del barrio sino de pésimas medidas económicas del gobierno, como haber liberado el precio de los combustibles dejándolos al libre albedrío, léase angurria, de las petroleras. Y de haber dolarizado las tarifas de los servicios públicos, con el argumento de pagar el precio internacional cuando el petróleo y el gas, recursos argentinos, se deberían pagar mucho menos. Con la toma de tanta deuda pública, la fuga de capitales y las corridas del dólar manipuladas por “el mercado” y sus operadores financieros, la inflación siguió su curso, imparable.
Pero no sólo creció ese mal, sino su otra cara, la recesión, que no siempre van de la mano, aunque en Argentina suelen darse las situaciones más críticas. Si no hay mucha producción ni ventas de productos, la lógica indicaría que en medio de tanta desolación habría un aspecto positivo: baja de precios de productos que tienen salida. Acá en cambio se dan las dos cosas negativas juntas: hay recesión y los precios no cesar de aumentar.
Los estudiantes de Economía del mundo tienen en Argentina un caso apasionante de estudio. En cambio, los alumnos y profesores del ramo en el país tendrían que aportar más para saber cómo se sale de esta crisis y cómo se resuelve esta estanflación. Eso requerirá en política el cambio de gobierno y medidas económicas contra los monopolios formadores de precios, los bancos y operadores financieros tan beneficiados con el modelo neoliberal 2015-2018.

Lo pésimo y lo malo.
Ya se sabe lo pésimo que puede venir del gobierno de MM. Su apuesta es a que el FMI acepte hacer otro desembolso aumentando el crédito de junio de 50.000 millones de dólares. Supone que así plancharía por un tiempo el dólar, atraería más inversiones (de esas lluvias que nunca mojaron por acá) y el campo movería el amperímetro, superada la sequía de la cosecha pasada.
Con eso, más Obras Públicas con participación privada, supone que puede atenuar la recesión y mostrar alguna mejora del empleo en un año electoral.
Por modesto que parezca ese libreto, el macrismo cree que puede serle suficiente para ganar frente a una oposición dividida y, sobre todo, con los aportes que hace la cofradía de Comodoro Py en la causa de los Cuadernos. Claudio Bonadío tiene todo listo para pedir el desafuero y la detención de la expresidenta CFK, que sería la orden de largada para esa campaña presidencial del oficialismo.
¿Qué ese juez no tiene pruebas concretas? ¿Qué las recientes excavaciones en campos de Santa Cruz buscando tesoros escondidos no dieron resultado a Patricia Bullrich? Eso no importa a los responsables de la persecución, que estiman lograr sus objetivos con la ayuda de la contaminación mental a cargo de los medios empotrados en los carros de asalto y cacería.
Tanto ajuste y desastres en las condiciones de vida de la población están siendo analizados por el peronismo no kirchnerista. Proliferan las reuniones de Miguel Pichetto, Juan M. Urtubey, Juan Schiaretti y otros gobernadores, legisladores e intendentes, con asiento reservado para Sergio Massa y participación de algunos triunviros de la CGT.
En medio de tanta quemazón del gobierno, varios de esos dirigentes que fueron sus mejores amigos de los primeros dos años ahora han puesto varios metros de distancia, no sea cosa que se quemen sus cabellos. A eso apuntan estas reuniones, acicateadas por medidas que afectan a distritos peronistas como la eliminación del Fondo Sojero. Estas movidas procuran amuchar al peronismo de centro y centro-derecha de cara al 2019, marginando al segmento de centro-izquierda que representan Unidad Ciudadana y Cristina, la gran excluida de esos cónclaves.
Poner distancia con Macri no es algo absoluto. Posiblemente la mayor parte de ese peronismo se incline por votar el Presupuesto 2019, a cambio de algunas concesiones menores que no morigeran el ajuste a las provincias. Quienes acompañen esa ley dirán que es algo “institucional”, como si el proyecto no se hubiera elaborado bajo dictamen de Christine Lagarde y su enviado habitual a Buenos Aires, Roberto Cardarelli.
El proyecto de Macri, es pésimo. El de Pichetto y Massa, es malo. Resta saber si el kirchnerismo y demás excluidos pueden alumbrar una propuesta mejor.