Una práctica bárbara y sus consecuencias

La que debería ser considerada una las instituciones características de la civilización por ser fuente de conocimiento y de formación de cuadros dirigenciales y profesionales, se convirtió en una muestra de lo que podría decirse un signo de “barbarie”. En una de las facultades de la Universidad Nacional de La Pampa, la de Ciencias Veterinarias, que tiene su sede en General Pico, ocurrió un hecho que recorrió el país. Y no destacado por sus valores superiores.
Fue durante una de las “recibidas” que se realizan en distintos momentos del año, la costumbre de festejar que uno de los estudiantes ha rendido su última materia de la carrera y se ha graduado. Una manera de despedir al compañero que culminó con éxito su paso por la casa de estudios superiores y de esta manera ingresará a su faceta profesional. Pero esta vez no solo ocurrió lo acostumbrado en la mayoría de los casos, el de romper sus ropas y mancharlos -hace décadas se utilizaba harina y huevos, aunque cada vez se fue “perfeccionando” esta práctica hasta utilizar diferentes elementos-, hábito que también lleva en muchos casos a su repudio ya que se ensucian lugares públicos. Las fotos y filmaciones que se realizaron la semana pasada sobre la “despedida” de tres estudiantes fueron elocuentes de los niveles a que han llegado esos vejámenes: los muchachos en cuestión no solo fueron golpeados con ramas, sino también uno de ellos ultrajado con un palo introducido en sus partes íntimas con vaselina. Más gráfico no se puede explicar este hecho repudiable realizado en un lugar público a la vista de compañeros y familiares y filmado.
No es la primera vez que sucede algo similar en estas “recibidas” locales. No hace muchos años se recuerda otro caso similar, esta vez ocurrido en la facultad de Agronomía de esta capital. En esa oportunidad, los egresados fueron quemados con una marca de ganado, provocando también lesiones a quienes que fueron sometidos a esa práctica.
Por lo pronto, las autoridades de la UNLPam decidieron iniciar una investigación sobre los hechos ocurridos en General Pico, una vez que se comenzaron a conocer los detalles a través de los medios y las redes sociales. No se sabe cuál será su conclusión y si los alumnos que participaron en esos acontecimientos, y que configurarían hasta un delito, son pasibles de una sanción ejemplar. Lo que hay que considerar por lo pronto es que estos hechos no pueden ser tomados solo como una “estudiantina” inocente y naturalizarlos.
Hay que considerar en todo esto que la casa de estudios de La Pampa, que en el marco nacional no siempre alcanza a ser dimensionada frente a la cantidad de universidades que hay en el país, quedó asociada a esas imágenes, lo que conlleva también, para quienes no conocen su prestigio, en un descrédito.
Vale también observar en qué facultades han sido realizadas este tipo de prácticas bárbaras. Tanto en esta oportunidad como en la segunda mencionada en esta columna, ambas son parte de las ciencias agropecuarias, a la que asisten mayoritariamente alumnos y alumnas que son de familias de campo. Muchos se han preguntado después de tomar conocimiento de estos hechos si su concreción está directamente relacionada con cierta mentalidad retrógrada de quienes las llevan a cabo y después reproducen esa lógica en otros campos, como por ejemplo, el político y el social.