Una pregunta y su necesaria respuesta

I – ¿Qué es La Pampa? ¿Una provincia centralizada con minúsculas administraciones municipales en cada pueblo que se ocupan de la intendencia, o un conjunto de administraciones municipales federadas para conformar un gobierno provincial al que se delegaron la gestión de la salud, la educación, la seguridad y las obras públicas mayores? Cuándo se constituyó La Pampa como provincia, cuando se redactó su Constitución, ¿cuál fue la idea?

II – El tema está en debate desde hace algunos años aunque está claro para todos que la respuesta a la pregunta es, hoy por hoy, la primera. La Pampa es una provincia fuertemente centralizada con municipios raquíticos dependientes en su autonomía del humor del gobernador que envía o retacea remesas económicas sin las cuales las comunas no funcionan. La constitución de La Pampa como provincia se hizo sobre el cadáver de las municipalidades territorianas que fueron intervenidas por el tristemente célebre Gobernador Duval. A principios de la década del 40 este delegado del poder central instauró las bases de lo que sería La Pampa moderna destruyendo el sistema municipal con una intervención que duró más de una década, al cabo de la cual los munícipes se enteraron que La Pampa ya no era más un territorio sino una provincia fuertemente centralizada. La larga tradición municipalista, fiel al espíritu centralista de Duval y el primer peronismo, quedó sepultada y así, con algunos matices, continúa hasta hoy. (Duval fue “premiado” por sus herederos en el poder provincial con un homenaje que es, ni más ni menos, una ofensa al resto de los municipios al imponerle su nombre al paraje La Japonesa sobre el río Colorado. Así, este destructor de municipalidades le dio su nombre a una comuna. Es como si hoy se creara una oficina anticorrupción y le pusieran de nombre “Agüero y Araniz”).

III – En la relación desigual que tejió en las últimas décadas la provincia con las municipalidades hubo un aspecto perverso. La misma dependencia del poder central hizo que el reclamo de los pueblos se subordinara siempre a las necesidades económicas y financieras de las deficitarias administraciones municipales y así, pese a ser su principal reclamo histórico, fueron pocas las voces que desde los pueblos se oyeron reclamando un trato justo, esto es, que la coparticipación municipal sea suficiente como para garantizar la autonomía sancionada por la Constitución. En la semana, ese silencio que han guardado no pocos intendentes, se vio alterado por el secretario político de la comuna santarroseña que se pronunció (si bien con prudente lenguaje) a favor de un incremento de esa masa de recursos que hoy maneja en gran medida la discrecionalidad de la Provincia. No es casualidad que sea desde Santa Rosa que se oiga ese reclamo pues es la que, en términos relativos, menos depende de la dispendiosa capacidad del gobierno pampeano para otorgar o negar partidas extras por sobre la coparticipación.

IV – Pero no fue la única voz que se alzó desde los municipios contra la visión provincialista del gobierno pampeano. Desde General Pico el senador nacional líder de los plurales tiró una estocada contra la política productiva del gobierno justo el Día del Trabajador. Dijo Carlos Verna que descree de las cifras del desempleo en su ciudad y que la realidad marca otra cosa. No quedó solo en ese ataque al conformismo estadístico de los funcionarios. Poco después desde la municipalidad capitalina, otro funcionario de Luis Larrañaga dijo más o menos lo mismo: “La situación social es grave por el desempleo en Santa Rosa”.

V – Todo esto justo en la semana que el gobernador regresaba de Buenos Aires con la buena noticia de que la Nación enviaba los fondos para construir el nuevo hospital y su promesa de que estaría listo para 2015. Los elogios presidenciales a la gestión que lleva adelante el mandatario pampeano en el acto donde se anunció la remesa para el nuevo Lucio Molas, contrastaron así con la opinión que, dentro de su propio partido y desde sus dos municipios más importantes, crece en críticas. Allí, en el nivel micro de las comunas, las cifras macro pampeanas que deslumbran en Buenos Aires no alcanzan para conformar a los municipios y a su visión diaria de la realidad de desempleo y emigración de jóvenes. La sojización de la producción arroja cifras estadísticas deslumbrantes. Pero (como se oyó desde la municipalidad capitalina) en los pueblos ese monocultivo y sus pooles asociados destruye empleos, comercios, actividad, oportunidades… (LVS)