Urgencias sin avión

La noticia causa indignación porque el damnificado es un pequeño de apenas pocos años y porque está involucrado el Estado provincial, quien debería asegurar los servicios básicos para sus ciudadanos. Durante la semana los padres de un nene de tres años denunciaron que el menor casi perdió la vida tras ahogarse al ingerir un maní. La crónica indica que fue atendido en el hospital Lucio Molas y ante el problema respiratorio, debían hacerle una operación quirúrgica de manera urgente. Al agravarse el cuadro con el paso de las horas, fue derivado hacia Buenos Aires, pero se hizo en una ambulancia y no a través del avión sanitario. Los padres del pequeño además indicaron que los médicos porteños se sorprendieron por la decisión del traslado terrestre dado el riesgo que implicó, ya que la demora pudo haber provocado su fallecimiento.
Enseguida las autoridades del hospital dieron su explicación de lo ocurrido, y afirmaron que no se usó el avión en este caso porque una resolución de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas solo permite los vuelos ante una “evacuación sanitaria”, o sea cuando sea una caso de “extrema urgencia”.
Por supuesto que cada situación hay que analizarla en su contexto. Pero con solo recordar el uso que se le ha dado al avión sanitario en algunas oportunidades, enseguida se le da la razón a los padres del pequeño.
La Provincia ha comprado siempre aviones con el argumento de que son necesarios para los traslados ante casos de urgencia. Cada tanto se ha publicado en estas páginas que algún funcionario, o un familiar suyo, han utilizado el servicio del aparato de manera personal para viajar de un lado a otro del país, cuando no había emergencia alguna.
Las autoridades sanitarias deberían tener mayor cuidado y criterio en este uso del avión sanitario, porque está en juego la vida de quien lo necesita. Frente a esto, no hay argumento posible.

Maniobra extendida
Las maniobras de evasión al fisco han sido casi una cultura predominante en la Argentina. Van desde no facturar las pequeñas ventas en un comercio cualquiera hasta sofisticados mecanismos de empresas multinacionales conformando firmas “fantasmas”. Esa conducta comenzó a ser cercada, en los últimos tiempos, por los organismos encargados de cobrar las impuestos que empezaron a controlar con verdadera precisión quirúrgica a los contribuyentes para aumentar la recaudación, no sin el enojo de muchos ciudadanos.
Ahora una de esas maniobras es conocida a través de un informe elaborado por la ARBA, la Agencia de Recaudación de Buenos Aires, que se sabe, ha sido rigurosa en cobrar los impuestos a los morosos de esa provincia, sobre todo a los dueños de vehículos de alta gama, llegando a intervenir en eventos deportivos para secuestrar los rodados cuyos titulares le deben al Estado.
Ahora se conoció que hay más de siete mil personas de distintos puntos del país que radicaron en tres localidades pequeñas de Neuquén sus automóviles para pagar menos impuestos. Tanto que son hasta diez veces menores a lo que deberían abonar en donde sus propietarios tienen domicilio.
Entre los autores de la maniobra, el organismo mencionó a pampeanos, aunque no se conoce por ahora cuántos ni quienes son. Los únicos datos que trascendieron de algunos propietarios que utilizaron ese mecanismo fueron casos de “famosos” que tienen hasta varios vehículos allí anotados y cuya valuación llega hasta el millón de pesos.
Volviendo al comienzo de la nota, es una medida saludable que el fisco haga más controles para con los que más tienen, que además son los mismos que pueden llevar adelante esas maniobras porque tienen los recursos para concretarlas. Por lo pronto, no se conoce si en La Pampa las autoridades locales tomarán alguna medida al respecto.