Víctor Hugo.

Cosas que pasan

Víctor Hugo Morales volvió a la televisión y se dio el lujo de ganarle a TN en el rating de su horario. Desde que terminara su ciclo en Canal 9, el año pasado, el popular periodista uruguayo había quedado afuera de la TV. En radio le sucedió lo mismo cuando le rescindieron el contrato en Continental y tuvo que estar varios meses en silencio hasta que la AM-750 le ofreció el fuerte horario matutino. El primer día en C5N, VHM logró un rating promedio de 3,8 puntos y picos de 5,7. Su más firme competidor en el mismo horario, Nelson Castro, midió 3,4 en la señal de TN. No es fácil abrirse camino por fuera de los medios que conforman el hipergrupo Clarín y otros no tan poderosos pero que también sintonizan la onda del macrismo. Que lo digan si no los periodistas de 678 que se quedaron sin trabajo y les cerraron todas las puertas de las radios y la TV. Es evidente que la “revolución de la alegría” no llegó para todos con el “cambio”.

Luna de Avellaneda.
El club de barrio Juventud Unida de Lavallol en donde se filmó la recordada película “Luna de Avellaneda” no puede afrontar el tarifazo de la energía eléctrica y ya recibió la intimación del corte. Los directivos del club en donde se filmó la película dirigida por Juan José Campanella y protagonizada por Ricardo Darín junto a Ernesto Bianco, Valeria Bertucelli y Mercedes Morán, dicen estar en una “incertidumbre terrible” porque con estos números “no se va a poder sostener”. Resulta irónico que en aquella película el club se debatía entre la vida y la muerte por la crisis económica de los noventa. Ahora aquella ficción se ha vuelto realidad, y eso que todavía no llegó la factura del gas. ¿Habrá esta vez un final feliz?

Relaciones carnales.
Los cambios de la Argentina macrista no paran. Ahora volvemos a tener relaciones militares íntimas con Estados Unidos. Funcionarios del Ministerio de Seguridad viajaron a Washington para tener reuniones en el Pentágono y otras oficinas del área militar. El gobierno dijo que busca “retomar” una política de relaciones que “era habitual” y se perdió con la administración anterior. Entre los objetivos figura la “planificación de trabajos conjuntos”, “cursos de formación e intercambio” y “fortalecer las relaciones” entre las fuerzas armadas de ambos países. Cuando uno recuerda el desmantelamiento del Cóndor, el entrenamiento de nuestros militares (y de toda América Latina) para reprimir a la población civil y la alianza de EE.UU. con Inglaterra en la guerra de Malvinas no puede menos que preguntarse: ¿a quién beneficia este “cambio”? (RAM).