Vienen por todo

La maniobra para que los santarroseños abonados a CPEtv no pudieran ver el partido de fútbol del club más popular del país al ser transmitido en exclusiva por Cablevisión, es otra demostración de cuáles son los verdaderos factores de poder que gobiernan hoy en el país.
Este atropello no hubiera podido cometerse antes del 10 de diciembre, y ahora tiene lugar con un gobierno que, apenas en las primeras horas de su mandato, sancionó un decreto con nombre y apellido para anular partes sustanciales de la Ley de Medios Audiovisuales y así beneficiar exclusivamente al Grupo Clarín. Esa expresión de autoritarismo que avanzó sobre atribuciones del Congreso de la Nación tuvo la finalidad de proteger la condición oligopólica de la más grande corporación mediática del país.
Ahora otra vez es el fútbol el rehén que utiliza el grupo empresario para torpedear a sus competidores. No puede olvidarse que en los años noventa y de la mano de otro presidente dócil a sus exigencias como Carlos Menem, el Grupo Clarín se apropió del fútbol profesional y lo usó para quedarse con la mayoría de los canales de cable del interior del país.
La expansión de la televisión cooperativa en esta ciudad y, luego, en otros puntos de nuestra provincia, fue una piedra en el zapato para la corporación que llegó a bajar los precios de forma asombrosa -llevándolo a niveles de dumping- para obstaculizar el desarrollo de CPEtv. Y esa maniobra tuvo lugar -en una muestra de codicia impar- mientras el grupo foráneo usaba, para su cableado y a cambio de centavos, las columnas de la cooperativa que habían sido pagadas por sus asociados.
Son violentos los cambios que llegaron con Cambiemos, porque todos ellos están direccionados a favorecer a la elite económica más concentrada y a restar derechos y bienestar a las mayorías. Esta impunidad con que volvió a mover sus fichas el emporio mediático en nuestra provincia es una muestra cabal de las transformaciones que pretenden imponerse en el país de la mano de un gobierno que representa a la perfección, como nunca antes, los intereses de los sectores más concentrados. ¿Será por eso que el escritor Jorge Asís se permitió expresar en un conocido programa de TV que hoy, en nuestro país, “Magnetto es más importante que Macri”?

Extranjerización
Otra vez el Presidente de la Nación volvió a usar un decreto para modificar una norma sancionada por el Congreso de la Nación. Esta vez lo hizo para alterar una serie de artículos de la Ley de Tierras que ponían freno al proceso de extranjerización. Con la modificación que introdujo el Poder Ejecutivo se volvieron mucho más laxas las exigencias para que empresarios de otros países puedan apropiarse de grandes extensiones de campos argentinos.
La Ley de Tierras que se sancionó bajo el kirchnerismo en el año 2011, introdujo límites concretos a la participación accionaria de extranjeros en sociedades que pretendan adquirir explotaciones agropecuarias. También limitaba la extensión de tierras posibles de adquirir. Ahora esos límites fueron modificados sustancialmente para permitir una mayor participación de capitales foráneos como también para ampliar las exigencias fijadas para las superficies de los predios.
La prensa ultraoficialista respaldó fervientemente esta medida y la presentó como un “plan del gobierno para incentivar las inversiones extranjeras”. Pero lo cierto es que la tierra es un bien estratégico que no puede ser considerado como una mercancía, y menos en un país como el nuestro que es uno de los grandes productores de alimentos del mundo. Enajenar ese segmento clave de la economía no beneficiará a los intereses nacionales sino a los grandes jugadores globales del capital transnacional para quienes no existe otro interés que sus negocios privados. Y con esta sorprendente medida el gobierno de Cambiemos no hace más que jugar a favor de ellos.

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