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Vinculan a Carrió con la banda de D’Alessio

LA LEGISLADORA CADA VEZ MAS SALPICADA

Varios testimonios mencionaron el nombre de la diputada y lo vincularon a la oscura organización que perseguía y extorsionaba a dirigentes opositores y empresarios.
JUAN ALONSO
El agente de la AFI Rolando “Rolo” Barreiro podría poner en jaque el presunto armado de causas federales en Comodoro Py. Los casos de los encuadernados con la foto de un cuaderno y la causa de gas licuado, ambas con prisiones preventivas, caerían por el peso de las nulidades si se confirmase lo que “Rolo” habría desgranado. La expectativa es tan alta en los sectores de la Inteligencia que nadie duerme en la central de espías. Los dichos de Barreiro dejan al desnudo los presuntos manejos de la AFI y la tercerización de operaciones, con el fin de hostigar incluso a dos jueces de la Corte: Carlos Rosenkrantz y a Horacio Rosatti.
El escándalo roza a las apologistas de la república, diputadas Elisa Carrió y Paula Oliveto, porque Barreiro habría sostenido que Marcelo D’Alessio operaría por presunto encargo de Oliveto. Lo cual habría sido confirmado por el abogado penalista, Carlos Broitman, quien detalló una serie de causas penales donde él intervino como defensor, y la jefa política de Oliveto, Elisa Carrió, aportó escritos judiciales tras presuntas intrusiones, tareas de espionaje, seguimientos y persecuciones, que llegaron hasta el estudio jurídico del propio Broitman, con la instalación micrófonos y cámaras ocultas. El abogado aportó documentación concreta y fotografías de espías y policías.

Sincericidio.
Recién el 19 de marzo Elisa Carrió buscó despegarse de la banda e hizo una jugada mediática: denunció a D’Alessio por enriquecimiento ilícito. El caso ya lleva 60 días, pero ella, al igual que el fiscal Carlos Stornelli, pasaron de decir que lo habrían visto “dos o tres veces” a “unas cuatro o cinco veces”. Así lo reflejó Stornelli, quien habría ordenado trabajos de espionaje al presunto agente de EE.UU. En una entrevista Stornelli dio el título: “D’Alessio podría ser un enfermo psiquiátrico”. ¿Un enfermo psiquiátrico que llevó de la nariz y casi que le tomó testimonial al exgerente de PDSA Argentina, Gonzalo Brusa Dovat, en el mismo despacho de Stornelli? ¿Un enfermo psiquiátrico que conocería al defensor de Víctor Manzanares, recientemente encuadernado por la dupla del juez Claudio Bonadío y Stornelli?
“Este chico pertenece a La Cámpora”, sostuvo Carrió sobre D’Alessio el 1 de marzo. Qué curioso que Carrió no haya dicho lo mismo 19 días después. “Lo vi una vez en el bloque y ya me pareció delirante y extorsionador. Estuve cinco minutos con él y no me pareció creíble. Tengo 25 años de operaciones encima”, dijo la legisladora, quien esa vez, ya no habló de La Cámpora y prácticamente cometió un sincericidio.

Relación cercana.
Sin embargo, los audios y mensajes de D’Alessio aluden a una relación muy cercana con ella y con Paula Oliveto, a quien el presunto espía de EE.UU., llamaba “Pau”. En el mismo momento en que el juez Ramos Padilla allanó su mansión, D’Alessio envió este mensaje a Oliveto: “Mirá, Pau. El que armó esto es un AFI que es de la línea de (Daniel) Angelici puro. Yo ya no entiendo cómo es esta interna de la interna de la interna, dónde se vincula un tipo de Angelici con un operador CFK (Cristina Kirchner). No entiendo, pero sé quién es”. “Pau” no respondió.
Poco antes D’Alessio le faltó el respeto al juez Ramos Padilla y pidió hablar a los gritos sin éxito con el presidente Mauricio Macri, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el jefe de la AFI, Gustavo Arribas. Dos de ellos, causalmente, evitaron hablar del mensajero y cuestionaron severamente al juez que intenta poner luz a semejante páramo de oscuridad institucional, con la AFI en el centro de un escándalo de extorsiones, amenazas a empresarios, presos políticos, operaciones mediáticas y de inteligencia, con periodistas como Daniel Santoro de Clarín, investigado para determinar si es un presunto partícipe necesario de la organización de espías y extorsionadores. Santoro no sería el único. A partir de pruebas y testimonios, Luis Majul, también está bajo la lupa como posible miembro de la misma lista de periodistas presumiblemente favorecidos por el grupo estatal de D’Alessio y las presuntas escuchas ilegales que habrían disparado como reguero de pólvora desde la AFI, a través de agentes presuntamente cercanos a Silvia Majdanali, cuyas apellidos serían “D” y “P”. Al menos así lo habría afirmado “Rolo” Barreiro ante Ramos Padilla.

Una voz en el teléfono.
Entre agosto y septiembre de 2018, el juez de Garantías de Avellaneda, Luis Carzoglio, recuerda que recibió la visita de dos agentes de la AFI en su despacho. Le dijeron que el presidente Macri quería que encarcelara de inmediato al dirigente camionero, Pablo Moyano, y que esa iniciativa era “una obsesión de la Agencia”. Por eso estaban allí. Acto seguido le preguntaron: “¿Usted qué quiere, doctor?”. Como Carzoglio esperó la vista del expediente y resolvió no hacer lugar a la prisión de Moyano, su vida de trastocó para siempre. Tiene un pedido de juicio político, su esposa se enfermó de gravedad, y él anda con custodia policial todo el día. ¿El motivo? No haberse prestado al mecanismo de la cadena de “arrepentidos” del Poder Ejecutivo. Carzoglio escuchó una voz en el teléfono y era Elisa Carrió. Le habló de la República, de su valor, él le envió las denuncias contra la AFI y la secretaria personal de Carrió lo recibió unas tres veces. Luego la dama cívica desapareció de la escena.
El constitucionalista Eduardo Barcesat, representante legal del empresario, Gerardo Ferreyra, propietario de Electroingeniería y Radio Del Plata contó el lunes 1 de abril en diálogo con este cronista: “Hoy estuve en la cárcel visitando a Gerardo Ferreyra. Me hicieron esperar dos horas. Cuando lo vi a Gerardo me recordó el cruce verbal que tuvo con Stornelli. El fiscal le dijo que si quería salir en libertad y ver a su mujer y su hijo debía “denunciar a los mugrientos”. Mi cliente preguntó de qué “mugrientos” hablaba y el fiscal le respondió: “De Néstor y Cristina Kirchner y sus ministros”. Entonces, Ferreyra sostuvo ante Stornelli, según Barcesat, que nunca haría semejante felonía, porque no tenía nada para reprocharle ni a Néstor ni a Cristina Kirchner. Acto seguido, el fiscal Stornelli habría remarcado la siguiente frase: “Las cosas son así”. La misma frase selló el destino del agente de la AFI, “Rolo” Barreiro. (Extractado de Nuestras Voces).