Vino que tiene gusto a dolor pampeano

LA SEMANA PAMPEANA

I – Sobre el fin de semana los pampeanos vimos aparecer en el horizonte -en el que esperábamos ver los primeros rayos del sol de la recuperación de nuestros ríos robados-, las negras nubes de viejas artimañas con las que los poderosos intereses de aguas arriba han eludido las resoluciones judiciales, los acuerdos políticos y boicoteado cualquier avance consensuado en la solución del secular diferendo.
La esperada reunión cumbre para la formación de la cuenca del Desaguadero que se había programado junto a la de Coirco para el lunes, fue postergada por un mes aludiendo a razones de agenda. Para los pampeanos, esta postergación nos recuerda el viejo y conocido cuento chino que ya vivimos con la CIAI (la Comisión Interjurisdiccional del Atuel) que se conformó como consecuencia del fallo de la Corte Suprema de Justicia de 1987 que dictaminó que el río Atuel es interprovincial. Hace un cuarto de siglo esa comisión debía coordinar el restablecimiento de un caudal fluvioecológico que reviviera la cuenca muerta, matada por el corte del río aguas arriba. Pero fracasó por la tramposa estrategia mendocina de firmar con la mano y borrar con el codo y de suspender, dilatar y faltar a las reuniones de la comisión.

II – Ante esta reiteración de viejas prácticas dilatorias, de ablande de la firme y consecuente posición pampeana, desde la Fundación Chadileuvú surgió una propuesta de un plan de acción que, respetando la tradición pampeana de actuar esgrimiendo las razones en la mano, propone una campaña de concientización a los consumidores de productos mendocinos sobre las consecuencias catastróficas que ese modo de producción que dilapida un recurso natural compartido ha tenido sobre La Pampa. La fundación propone que se haga una activa campaña que revele cómo el vino, la fruta y otros cultivos que produce Mendoza han causado un desastre ecológico de proporciones catastróficas. Más aún, que esa producción así desinteresada en las consecuencias que provoca es la causante del peor desastre ambiental que el hombre ha producido en la Argentina. El desconocimiento de esa correlación “causa-efecto” ha sido un aliado fundamental para que la mentira de Mendoza se sostenga. Ahora se propone una presencia pampeana en la web, en los supermercados, en las exposiciones nacionales e internacionales de vinos, en los mercados locales y de ultramar y, en general, en todo espacio donde se promocionen o vendan productos que sean fruto del agua que nos robaron, con una advertencia a quienes puedan ser sus consumidores sobre el dolor, la desolación, la desertificación, el éxodo de poblaciones enteras y la degradación extrema del medio ambiente que el corte del agua que realizó Mendoza y el derroche de sus sistemas ineficiente de riego han provocado en La Pampa. La facilidad con que las páginas web pueden llegar a todos los rincones del mundo facilitará la tarea. La conciencia creciente de las nuevas generaciones en todo el mundo vivamente interesadas en que el cuidado del medio ambiente y la ecología deben ser un tema principal, ineludible, en la agenda cotidiana y política, serán nuestros mejores aliados.

III – En la semana el gobernador de la provincial dejó trascender que contratará como asesor en temas de seguridad y narcotráfico, al comisario que fue echado como un perro por el ministro de Seguridad luego que informara de un operativo antidroga exitoso. Desde su partida esos exitosos operativos, comunes antes, dejaron de producirse. Está claro que su alejamiento por una causa ajena a su legajo (una semana antes de su despido fue condecorado por el jefe de policía) fue una grave pérdida para la lucha contra el narcotráfico. En el medio de su despido y su nueva contratación ahora como asesor, se produjo el fallo que declaró ilegal la censura impuesta por el ministro a la policía. Por eso la contratación del comisario fue leída también como una reivindicación de una conducta de respeto al derecho de informar a la población del policía y, de alguna manera, un premio a su desacato, a su desobediencia a la “obediencia debida” que intenta imponer, como antaño, el autoritario ministro. Si hubiera un dejo de dignidad en el ninguneado ministro, no tardaría en presentar su renuncia pues su autoridad, luego del fallo judicial y de la contratación por parte del gobernador de un comisario que el echó, ha sufrido tal merma que resultará una dificultad insalvable para cumplir la función con la que fue investido. (LVS)

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