Voz de alerta en el mundo laboral

Días atrás levantaron la voz los trabajadores del INTA a través de un dirigente gremial para advertir sobre el riesgo de despidos masivos en ese vital organismo tecnológico nacional y denunciar un fuerte recorte presupuestario para el año que viene. Poco después fueron los empleados de Vialidad Nacional los que realizaron un planteo similar a partir de los cambios drásticos en la organización de la repartición. Otro organismo, el PAMI, comenzó a apuntar en la misma dirección y también provocó incertidumbre en la dirigencia gremial de sus empleados.
En la DNV se creó una sociedad anónima -Corredores Viales- mientras que en PAMI una fundación; aunque ambos con las mismas autoridades y funciones que venían desempeñando hasta ahora. De ahí que estén ampliamente justificadas las inquietudes en el personal ante la posibilidad de comenzar a tercerizar servicios, la incertidumbre con relación a la continuidad de la planta de empleados o su encuadramiento y, nada menos, la perspectiva de salir de la esfera de los organismos públicos de control.
Como el gobierno ha guardado hermetismo y no ha informado de sus propósitos a los gremios ni al personal para llevar tranquilidad es lógico que haya corrido la alarma entre quienes se desempeñan en esos -y otros- organismos del Estado. Las versiones que hablan de un plan de reestructuración -una palabra que en nuestro país los trabajadores conocen demasiado bien, sobre todo cuando la emplean gobiernos de cuño neoliberal- bajo la órbita del Ministerio de Modernización para ser aplicado en todos los organismos del Estado añade todavía mayor preocupación.
En este escenario, en la actividad privada las cosas no están mejor. Ya se habla de una nueva tanda de retiros voluntarios en una gran fábrica del parque industrial santarroseño y, en el hotel del gremio mercantil que todavía no se habilitó, ya se presentaron centenares de pedidos de trabajo, un número inusual que habla de las necesidades laborales en nuestro medio.
Ante semejante panorama no fue extraño observar la participación de la ministra de Desarrollo Social pampeana en un encuentro con sus pares de todas las provincias para reclamar en forma conjunta al gobierno nacional mayor participación en las políticas sociales, una manera elegante de reclamar no ser “puenteados” especialmente en tiempos preelectorales. Pero también el acto constituyó una advertencia sobre las graves consecuencias sociales de las políticas económicas que están dejando un tendal de caídos, por los cierres de comercios y pequeñas industrias en el interior del país con su directa consecuencia en la desocupación. En diálogo con este medio la ministra mencionó expresamente ese aspecto del encuentro interprovincial.
Universidades e institutos de estudios económicos -no oficialistas, desde luego- han detectado un fenómeno preocupante: se está destruyendo empleo registrado con sueldos por encima del promedio y se lo reemplaza con trabajo precario: monotributistas con bajas retribuciones. Mediante esa ingeniosa “fórmula” no se infla tanto la estadística del desempleo aunque baje notablemente la calidad y el salario en el mundo laboral. Como para que no estén intranquilos los trabajadores de los organismos del Estado.