Ya nadie se queja del adelantamiento

El ministro de Gobierno anunció el cronograma electoral que ratifica el adelantamiento de las elecciones provinciales, incluso con acortamiento de plazos con respecto a las fechas que habían trascendido. Sin embargo esta vez no se escucharon reclamos de la oposición por este abrupto cambio de la tradición política pampeana.
Es cierto que hoy la alianza opositora está mucho más preocupada por el entretejido interno con vistas a dilucidar los candidatos, pero también lo es que siempre se había manifestado reacia a esta alternativa y con fuertes críticas. Estas apuntaban al “mayor gasto” que presupone el desdoblamiento y, como chicana adicional, señalaban que ese mecanismo solo obedecía al “miedo” del justicialismo a enfrentar a la alianza Cambiemos en la elección general luego del gran susto de las legislativas del año pasado.
Lo cierto es que con el correr del tiempo muchas provincias siguieron el mismo camino y ya suman nada menos que 17 las que anticiparán sus elecciones locales. Ese panorama general torna menos atacable la decisión del gobierno pampeano aunque no sería la única razón del actual silencio opositor.
Una noticia que sorprendió en las últimas horas habla de que hasta el gobierno bonaerense evalúa seguir el mismo camino. La versión fue adelantada por un diario insospechado de opositor como La Nación que señala dos razones que estaría analizando el gobierno de La Plata. Por un lado la conocida divergencia de María Eugenia Vidal con Marcos Peña y su estrategia de confrontación extrema con el kirchnerismo, y por otro el reagrupamiento de las huestes del peronismo alrededor de la figura de Cristina Fernández que viene sumando a un número creciente de dirigentes que hasta hace poco cuestionaban su liderazgo.
La abrupta caída de la imagen y la intención de voto del presidente de la Nación no está ausente en el debate dentro de la alianza oficialista a nivel nacional y opositora en territorio pampeano. El terremoto económico que sacude al país desde la corrida cambiaria con su secuela de devaluación e inflación -y consecuente demolición de los salarios- ha sido un golpe muy duro para el macrismo. En el conurbano bonaerense es especialmente pronunciada esa caída y es lo que más temen en el gobierno de esa provincia.
Pero no solo la oposición tiene sus problemas en La Pampa, el justicialismo, con el inesperado retiro de la candidatura del gobernador a causa de su enfermedad no está mucho mejor. Ese hecho sorpresivo causó conmoción en las filas internas y no pocos movimientos de quienes se sintieron autorizados a levantar la mano y hasta cuestionar la autoridad del jefe de gobierno a ungir al candidato. En las últimas horas parece haberse logrado un entendimiento entre los líderes de las dos principales corrientes internas del PJ. Se comprende, los plazos se han acortado e imponen su lógica de hierro.
En tanto, el radicalismo, con sus tres corredores en la recta final, tampoco está libre de disputas y decidió confiar en una encuesta. No quiere repetir la experiencia del año pasado cuando su socio de Cambiemos lo madrugó al sacar ventaja de sus divisiones internas.